viernes, enero 27, 2006

Para celebrar a Mozart


Hoy, mis cero lectores, es el día de Mozart. Hoy, hace 250 años nacía el más grande artista que haya conocido la humanidad. Por supuesto, eso no lo sabía nadie, y sólo con el tiempo se vio. Como sea, quisiera que el día de hoy le dedicaran al menos un instante del día para escuchar alguna obra de este genio absoluto. No será difícil, incluso si no tienen alguna grabación, pues en las escasas estaciones de música clásica que quedan en el cuadrante seguramente programarán obras suyas. Si tienen gustos musicales totalmente mainstream, no se preocupen, oír una vez en la vida a Mozart no les sacará sarpullido alguno, y tal vez hasta descubran algo bueno. Por lo pronto, les dejo este poema conmemorativo, escrito especialmente en su aniversario:


Para celebrar a Mozart

Al aire libre es como nacen...
no suele verlas nadie propiamente,
y así se multiplican estas flores;
y de un abismo a otro en el espíritu
como una inesperada tradición nocturna
también se multiplica este sonoro temple de violines
que escribiste al desgaire. En el papel quedó
la huella abrupta de ese rapto,
como en otros también quedó la ráfaga,
el temblor de la fuga y su lento atardecer.
¿Qué resplandor o jilguero llegaba
y te dictaba todo,
revoloteando hasta saciar la sed
que el ocaso consigo trae?

Tanto papel que hoy se usa,
y tú sólo dejaste este papel.
Pero en él nos dejaste a todos
un temblor que la sangre aún conoce
y hace suyo ante el abismo que le nombra.

jueves, enero 26, 2006

Dos miniaturas de Rebecca Ocaranza Bastida

Como última entrada del día de hoy, les entrego dos miniaturas de Rebecca Ocaranza Bastida, que publiqué hace ya tiempo en el número monográfico dedicado a Gottfried Benn como parte de una adendda literaria libre. Los vuelvo a publicar ahora para que más gente los lea y, a quien le parezca deje algún mensaje sobre la opinión que les merecen estas dos pequeñas piezas narrativas.

Dos miniaturas
Rebecca Ocaranza Bastida


Cuando el cielo perdió un trozo de mar

Sus pasos lo llevaban con cierto cansancio por entre los puestos de mercancía que llegaba de todo el mundo. Caracolas y estrellas de mar que pendían de sus raídas ropas se enredaban en su abultada barba gris; de sus brazos y piernas colgaban pequeñas conchas y fragmentos de coral, objetos que obtenía de manos de los pescadores o de los comerciantes de la zona que siempre llevaban todos esos pequeños tesoros que sólo Dios sabe cómo conseguían.

El viento húmedo y salado le refrescaba la mente y los pulmones, aunque no lo suficiente. Desde hacía mucho tiempo el éxito, el amor, la mujer, todo había dejado de tener sentido, salvo sus caracolas y sus estrellas de mar.

Cuando vivía en Portugal disfrutaba todas las tardes mirar al horizonte, los colores eran colores, ocre y sol, violeta y ocaso, el viento que soplaba con melancolía lejana era una mezcla de sueños y sal y esa eterna y envolvente música de mar que lo seducía para pensar sólo en ella... ella, que era el mayor regalo que el mar podía haberle dado; ella, que llenaba sus vacíos y perfumaba el ambiente; ella, cuya sola presencia era más que besos y pasión... ella, que al marcharse le arrebató las ganas de vivir.



Fueron días de tormenta cuando ella se fue, el mar enfurecido le reclamaba no haberla retenido... días, semanas, meses de odio e impotencia, de amor desperdiciado. Entonces él también se fue.

Ahora, en su auto exilio, las costas de Galicia sólo le ofrecían una gama de blancos y grises, aunque aquello no era culpa del horizonte sino de sus frecuentes depresiones que no le permitían más, pues cuando la imagen femenina aparecía en su mente, golpeaba, gritaba, destruía y arrancaba de las paredes los pocos objetos marinos que hubieran sobrevivido al último arranque de dolor, y pasaba varios días sumido en un febril letargo. Sin embargo, en sus momentos de paz se dedicaba a pintar escenas marinas sobre las caracolas que luego ofrecía a los pescadores a cambio de unas monedas o un poco de pescado fresco.

“¡Un ermitaño!”, le decía su vecino. “¡Te has convertido en un ermitaño, hombre! Sólo yo hablo contigo, pero tú no hablas ni conmigo ni con nadie.”

Fue entonces cuando sólo un sueño le llenó la mente. Comenzó a trabajar con obsesivo afán y día con día la cabaña comenzó a emerger hacia el cielo como una pirámide de caracolas y estrellas de mar, y todas las noches en un desesperado rito solía tumbarse boca arriba sobre la arena y contaba las estrellas del cielo y contaba sus estrellas de mar. Todo acabaría cuando el cielo y el mar se pudieran juntar, cuando cada estrella de allá arriba pudiera tocar a su par en el mar. Y así pasaron años de pescado fresco, años de buscar caracolas para elevar las estrellas del mar.



A veces, desde algún lugar, llegaba a sus oídos la música de una radio encendida; tan lejana, que se confundía con el murmullo de espuma y brisa que todas las noches le permitía dormir profundamente y dejar de soñar. Esa noche, el viento soplaba con fuerza y más que alguna melodía, hasta la cabaña lo que se alcanzaba a escuchar era la agitada voz del locutor, pero a él desde hacía mucho tiempo no le interesaba escuchar.

El cielo amaneció triste y gris, pesados y aceitosos hilos escurrían por entre los orificios y los huecos, el negro lo había cubierto todo. Sus paredes de caracolas y sus estrellas de mar... todo había quedado cubierto bajo una cera oscura. A lo lejos, las personas se afanaban en rescatar aves que como fantasmas negros emergían en una desesperada lucha por respirar. Lo que el día anterior era agua y sal... el océano, ahora sólo era una monstruosa y pesada nata negra. Su sueño se desvanecía por asfixia.

Lo encontraron con el rostro al cielo, tumbado en la playa, sobre aquella mezcla de arena y petróleo tan crudo que se podría masticar. Había permanecido de espaldas al océano y las últimas gotas de tormenta le habían dejado una lágrima negra sobre la mejilla derecha. Con la mano izquierda se aferraba a una estrella de mar.



Esa noche la televisión transmitía las imágenes de la tragedia: “...el buque petrolero permanece varado en las costas de Galicia. Toneladas y toneladas de crudo están siendo derramadas en las playas de esta provincia, los daños son cuantiosos. La marea alta de esta madrugada provocó que el oleaje alcanzara a cubrir las pocas casas de la playa. Las autoridades reportaron la muerte de un hombre, aunque se desconocen las causas del deceso. Por otra parte, los reportes de los ecologistas indican que pasarán al menos cinco años antes de que la flora y la fauna marinas se puedan recuperar…”


El regreso

De qué sirve presentir en la víspera tu propia muerte si nadie escucha y nadie
te habla.

El camión de la mudanza espera afuera... Lo veo desde la ventana. Las llaves, los candados, la reja, el tiempo, gélidos orquestan la despedida. Las puertas, en inclinada melancolía. Los pisos opacos, las habitaciones vacías son un lamento mudo y hueco, son tumba… Arañas, fantasmas, sueños, todo se confunde en el polvo de los niños polvo, polvo en las arañas y polvo en las telarañas. Muertos, los pensamientos han quedado muertos en los rincones e impotentes los secretos, prisioneros de las paredes donde la araña teje su telaraña. Vigilantes, herméticos… los ecos lloran su silencio.

En el jardín ocre, indolentes los árboles se mecen, las arañas tejen y se columpian entre las ramas y la savia hecha cristal. Memoria de noches sin luz y noches sin estrellas. La inercia, el cansancio, la soledad de tu recuerdo están siempre conmigo. Las preguntas se pierden y las respuestas no ganan, en la ventana sólo hay hojas secas que ajenas vuelan y se alejan. Y piensas “de tan vacía la vida te deja de pensar, te deja de pesar, te deja de pasar”.

Es el recorrido final, tras las puertas cerradas la vida gime y se escapa... y sólo queda el silencio, ese líquido oscuro que duele y aprisiona, que al inicio y al fin todo lo cubre, todo lo baña.

La tarde cae, ya no hay luz en las ventanas, y no hay más nada, sólo las arañas que tejen… telarañas, redes de telarañas… Mis pasos tropiezan con las sombras, con los deseos, con las lágrimas, con el silencio… Me ahogo… y fríos mis pies y mis manos no hacen nada. El miedo agazapado en las escaleras exorciza con lágrimas los gritos, los gritos, respirar, respirar, debo respirar, respirar en silencio, que nadie sienta el deseo, debo respirar… respirar en silencio.



El tiempo despierta perezoso de su añejo sueño, entre las palabras que nadie dijo y los oídos que nunca escucharon. Aquí he muerto y aquí vivo. El polvo es eterno y no es memoria.

Y tú, ¿dónde estás? Y yo, ¿dónde estoy? Las puertas están cerradas, recorro los pasillos y me da vértigo el movimiento. Los amigos regresan, la gente regresa, pero tú ¿cuándo regresas? Tu voz me encuentra en la ventana, pero pasas y no me hablas y es que no hay luz en la ventana. Habla, habla, todos hablan, pero de mí quién habla... la vida es la que pasa y crece la telaraña.

Por fin logras abrir una puerta y piensas “hay días que marcan tu vida…” Anda, es sólo un brinco y eres libre… vamos, nadie nos ve, nadie te ve… Y te deshaces de tu vida y te deshaces de tu muerte. Y piensas “nada habría sido posible sin tu partida”.

Desde la ventana una niña se funde en la distancia y otros niños juegan en el camión de la mudanza, ese desvencijado y viejo camión de la mudanza.

Támesis, Thames, Londres, London

No sé si ustedes, mis cero lectores, se habrán preguntado cómo es que ciertas palabras llegan al caudal de nuestra lengua. O nombres. Hubo una época, no tan lejana, que a los españoles se les ocurrió que debido a su incapacidad para pronunciar nada que no sea su propia lengua, sería bueno traducir los nombres propios. ¿Se imaginan a un españolete tratando de decir Friedrich sin que se diera un mordisco en la lengua o el cachete? Mejor decir Federico. Y así surgieron los Federico Nietzsche y Federico Chopin. Increíblemente no se les ocurrió traducir los apellidos, de lo contrario habrían dicho Carlos Gustavo Joven o Ernesto más Joven, en lugar de Carl Gustav Jung o Ernst Jünger. Hubo una época en que esto era común, y no era extraño oír hablar de Juan Sebastián Bach, como si hubiera nacido en Madrid (¡a nadie se le ocurrió que podría haberse llamado Juan Sebastián Arroyo!). Con el tiempo estos dislates fueron desapareciendo, aun cuando muchos hoy sigan hablando de Carlos Marx, de Federico Engels y otros personajes que están lejos de llamarse así. ¿Porqué razón sólo traducían los nombres y no los apellidos, si en muchos casos tales traducciones son o parecen tan arbitrarias? Jamás lo sabremos.

Algo similar ocurre con los nombre de ciudades o ríos. Por ejemplo, London es el nombre de la capital del Reino Unido, y así se le llama tanto en inglés como en alemán; pero en las lenguas de origen latino no. En francés, portugués y español se le llama Londres y en italiano Londra. ¿Cómo es que aparece una ere en una palabra que originalmente no la posee? Ésta es la etimología del topónimo (no palabra) Londres: procede del latín Londinum, a su vez basado en un étimo celta, al parecer Llyndin, cuyo significado exacto se ignora. En español, la palabra se ha introdujo a través del francés. La evolución fonética es la siguiente: Londinu(m)>*Londino>*Londno>*Londn>*Londr. La terminación -es se introduce por similitud con otros nombres propios. El paso de DN a DR se debe a la necesidad de facilitar la pronunciación, como en el caso de sanguine, que se convierte en castellano en “sangre”.

Por la misma línea, ¿cómo es que el río inglés Thames se convirtió en Támesis? Sobre todo si pensamos que en inglés se pronuncia más o menos dzeims. Esta es la historia lingüística del topónimo Thames: al parecer desde el inicio fue siempre pronunciado con una sola t; la pronunciación del middle english hablado, es decir el inglés medio (un término usado por los lingüistas para referirse al lenguaje inglés hablado entre la invasión normanda de 1066 y la segunda mitad del siglo XV) fue característicamente Temese y en latín Tamesis. La th aporta un cierto aire griego al nombre y fue agregado durante el Renacimiento, posiblemente para soportar o reflejar la creencia de que el nombre derivaba del río Thyamis, en la región del Ήπειρος Epeiros, Épiro, en Grecia, lugar al que se piensa emigraron las primeras tribus celtas. Sin embargo, la mayoría de los estudiosos hoy creen que Temese y Tamesis provienen de la palabra celta (britónica) Tamesa, cuyo probable significado sea “el oscuro”.

Tal es el origen y desarrollo de estos dos topónimos tan conocidos. ¿Se imaginan otros?

La peor rima de la historia (of course, by Madonna)

Es hora de retomar algunos temas literarios, y para que mis cero lectores no piensen que admiro ciegamente a Madonna como un fan adolescente, ahora les presento un ejemplo de ello. Sabido es que Madonna no es actriz, por ejemplo, y según sé creo que es la “actriz” que más veces ha ganado la frambuesa de oro a la peor actriz del año. Entre sus muchas actividades, una relativamente nueva es la de la escritura literaria. Según sé sus libros para niños se encuentran entre los más vendidos en el Reino Unido. Eso no necesariamente significa que sea una buena escritora y que sus libros sean buenos. Después de todo, ¿qué tan exigente puede ser un niño? Pero la narrativa permite, como decía Gottfried Benn, incluso la insulsez, los pasajes sin sentido. En poesía es otro asunto. Y el ABC de la poesía indica, entre otras cosas, que hay que tener cuidado con las rimas. No rimar con verbos conjugados, que es algo que todo mundo hace. Entre los pecados capitales de la rima está el rimar con nombres de ciudades, que salvo muy contadas ocasiones, suelen ser además de obvias, desafortunadas. Un ejemplo de no sólo mala rima, sino de pésima, nos lo proporciona justamente Madonna. Desde que escuché en Confessions on a Dance Floor su canción I love New York noté un par de versos (para no insultar a los poetas y a los versos, más bien líneas) que sonaban espantosos. Vean nomás la rima que se le ocurrió a Madonna:

I don’t like cities, but I like New York
Other places make me feel like a dork

No se necesita ser un experto en el inglés para saber que ésta es una rima casi casi flatulenta. En este momento no se me ocurre con qué podría rimar New York, pero el ABC de la rima me diría que es mejor evitarla. Pero Madonna, que no sabe poesía ni rimas, se le ocurrió rimarla con la única palabra que podía: dork, que es algo así como idiota. Y la verdad es que si Madonna quería transmitir una sensación de idiotez, pues la verdad lo transmitió muy bien, aunque poéticamente sea una barbaridad. Ni modo, no todo lo que brilla es oro.

miércoles, enero 25, 2006

In memoriam, Edgar Neve

Estuve a punto de no subir un post el día de hoy. Entre las ocupaciones y otros asuntos, y algunos pesares, me enteré ayer de que Edgar Neve falleció. No hubo forma de saber cuándo ni cómo. Me entristeció que la comunidad literaria guardara un silencio así respecto a su desaparición. Claro, ¿quién chingados es o fue Edgar Neve? Muy pocos supieron de él. Tal vez se acuerden de él algunos de sus alumnos en la Universidad de la Ciudad de México, o algunos de sus compañeros de trabajo, pero la verdad quién sabe. Yo me lo volví a encontrar el año pasado, y comimos juntos para rememorar el pasado y refrescar proyectos y sueños, que ahora se quedan inconclusos. Ahora me toca a mí llevarlos a cabo, en su nombre, y en el mío. Descanse en paz Edgar Neve.

In memoriam, Edgar Neve

No basta con la vida o con los libros,
hay algo más que dejan las palabras,
un no sé qué de ruido e incertidumbre,
un eco repetido y nadie escucha...

No fueron sólo años, fue el silencio,
fue la espera que rasga y precipita
la que al fin todo pudo.
Tal vez sólo unos pocos
lo que es una partida sepan.

Así se van a veces los guerreros.

martes, enero 24, 2006

Top cien (inexistente) de los artistas que más venden en México

Después de revisar las estadísticas de los artistas que más discos venden en el mundo del post previo, se me ocurrió buscar datos similares de México, es decir, qué artistas son los que más han vendido entre nosotros. No debe ser difícil, ¿verdad? Somos un país supuestamente moderno, el que más tratados comerciales tiene con el mundo (ni los gringos tienen tantos), así que este tipo de información no es, o no debe ser un secreto. Luego de una búsqueda rápida, di con la página de Amprofon, que es la Asociación Mexicana de Productores de Fonogramas o una madre así. Y luego de un vistazo rápido, uno se encuentra con un enlace hacia un supuesto top 100 de los artistas que más venden en México, y allí se lee la siguiente y cándida explicación:

Siendo México uno de los mercados más importantes del mundo es imprescindible tener una lista oficial de nuestro mercado, asi (sic, nomás chequen la ortografía) como la emiten los países de mayores ventas de música legítima a nivel mundial.

Beneficia a las compañías grabadoras, tiendas distribuidoras, al público en general y compradores de música, así como a medios de comunicación, de entretenimiento y musicales, programas de radio y televisión, mide los resultados de las campañas promocionales y que se reflejan directamente en las ventas de producto.

¡A toda madre! Uno se siente bien nomás de reconocer que casi casi somos unos chingones y medio porque somos “uno de los mercados más importantes del mundo”. Ya nada más hay que pulsar algún botón y ¡listo! se tiene la información. Hay un banner que informa que se puede consultar el top 100.

Pero, ¿qué creen? El maldito sitio está en construcción. Un mensajito en letras rojas así lo informa. Hay varios enlaces que no conducen a ninguna parte, y la última actualización sepa la chingada de cuándo habrá sido. Ni siquiera dice. Pero el último listado supuestamente corresponde a la semana que va del 29 de noviembre al 5 de diciembre de 2004, y por supuesto, ya ni están las listas ni nada. Todo aparece vacío.

Y me pregunto, ¿qué tan difícil es hacer una lista de los discos de artistas mexicanos que más se venden o se han vendido? ¡Si ya existen computadoras! O a lo mejor ése es el problema, que hay un idiota que no sabe usarlas. Como sea, sepa la chingada cuándo habrá esa lista, o siquiera si están trabajando en ella. O a lo mejor es que la industria del disco en México está tan desorganizada (y eso es hacerles un gran favor) que no son capaces de informar, como en los países organizados, y como según ellos mismos reconocen, cuánto venden. O peor aún: el negocio del disco en México es ilegítimo, y por eso no hay nada que se pueda informar. Y así de organizada como se ve Amprofon, de seguro que ni tienen datos de la época de los discos de acetato, ni mucho menos de casetes, así que ya me puedo imaginar a los ejecutivos discutiendo cómo obtener semejantes datos: “¿De plano los inventamos?” Alguien me decía que las estaciones radiofónicas tal vez podrían tener esos datos, pero ya sabemos que la payola es la que mueve las listas de popularidad, que son tan confiables como los informes presidenciales.

Hay otra cuestión que es más seria. ¿Quién creería en tales listados si la principal asociación del ramo no es capaz de tener un listado semanal, como presume pomposamente en su página web? Más aún, si la propia asociación del ramo ni siquiera da una razón en su página para tal desinformación, salvo que el sito está en construcción, y no hay visos de que algún día el simple mortal pueda tener acceso a esas listas, ¿quién va a creer a ninguna información proveniente de ellos? ¿Puede la Amprofon dar una razón creíble de por qué después de más de un año y cacho no han sido capaces de actualizar ese listado? ¿O se trata, siendo más suspicaces (igual que los contratos y contabilidad dobles de nuestro fútbol) de una coartada para evadir impuestos y el pago de regalías? O a lo mejor es que esos datos no traerán los cacareados beneficios que la Amprofon presume. O a lo mejor es que saben de plano que nadie va a confiar en los datos.

¿Quieren saber algo más? En la página web de Amprofon no hay forma de contactarlos. Y por más que uno busca un enlace, un banner que diga contáctenos, o envíe un mail, o algo así, no hay ni madres. Ni siquiera hay un banner de FAQ. ¡Ahí se ve la organización que tienen y el deseo de servir al público en general! Y digo esto, porque uno puede suponer que tal o cual artista podría ser el más vendedor de todos los tiempos en México, pero no hay datos que puedan confirmar tales suposiciones. Así que si alguien quiere saber algo, no hay datos oficiales ni estadísticas de ninguna especie disponibles.

Madonna, reina indiscutible del pop


Como ya saben mis cero lectores, soy un fan tardío de Madonna, aunque a muchos les pese. Y buscando otras cosas, me topé con los siguientes datos que creo a más de uno podría interesarle, aunque este tipo de estadísticas no condicionan ni las preferencias ni lo que uno va a escuchar. Se trata del top 20 de los artistas que más discos venden en el mundo, de acuerdo con la International Federation of the Phonographic Industry (IFPI), es decir la Federación Internacional de la Industria Fonográfica. Chequen nada más los datos que contiene.

01. The Beatles 40+ 400,000,000 UK 60s (1962-1970) Rock/Pop Guinness/EMI

02. Michael Jackson 14 350,000,000 US 70s-00s (1979-) Pop/R&B MJ Stats

03. Elvis Presley 150+ 300,000,000 US 50s-70s (1956-1977) Country/Rock

04. Madonna 16 275,000,000 US 80s-00s (1984-) Pop WBR [1]

05. Nana Mouskouri 450 250,000,000 Greece 60s-00s (1959-) Pop [2][3]

06. Cliff Richard 60+ 250,000,000 UK 50s-00s (1959-1969,1977-1979,1986-1999) Rock/Pop [4]

07.The Rolling Stones 54 ~250,000,000 UK 60s-00s (1964-1981) Rock 60.5 million in the US [5]

08. Mariah Carey 14 230,000,000 US 90s-00s (1990-) Pop/R&B

09. Elton John 43 ~220,000,000 UK 70s-00s (1972-1976,1989-1991,1997-) Pop [6]

10.Celine Dion 21 220,000,000 Canada 80s-00s (1990-) Pop Music/Pop Discography

11. Pink Floyd 21 ~210,000,000 UK 60s-00s (1970-1983,1994-1995) Prog Rock 73 Mil US

12. Led Zeppelin 9/12 200,000,000+ UK 60s-70s (1969-1979) Rock/Blues MSNBC

13. Metallica 10 ~200,000,000 US 80’s-00’s (1991-1997) Hard Rock 57 mil US

14. Julio Iglesias 80 ~200,000,000 Spain 70s-00s (1969-) Latino Pop [7] [8]

15. Queen 22 180,000,000 UK 70s-00s (1975-1995) Rock R&R

16 AC/DC ~180,000,000 Australia/UK 70s-00s (1980-1992) Hard Rock AC/DC

17 Whitney Houston 10 ~180,000,000 US 80s-00s (1985-2000) R&B/Pop Discography

18. ABBA 160,000,000 Sweden 70s-80s (1974-1982) Disco/Pop ABBA discography

19. U2 ~150,000,000 Ireland 80s-00s (1983-) Rock/Pop 50m.US

20.The Jacksons 150,000,000 US 60s-80s (1969-1980) R&B 71m.US

Para muchos, el listado no dejará de sorprender. En primer lugar, porque la artista femenina que más discos ha vendido es Madonna, pero también porque Nana Mouskouri ocupa la segunda posición. Para los que odian a los Beatles sólo porque tienen la fanaticada más cretina e ignorante sobre la faz de la Tierra, no les sorprenderá que ocupen el primer puesto, seguidos por Michael Jackson y Elvis Presley. A algunos les sorprenderá hallar que Abba se encuentra entre los veinte artistas o grupos que más discos han vendido en la historia. Pero quizá sorprenda aún más hallar que Julio Iglesias es el único cantante o artista de origen hispano que aparece en el listado. De los artistas que permanecen en activo, la número uno es Madonna, incuestionablemente. En segundo lugar aparecen los Rolling Stones, lo que de hecho convierte a Madonna y a los Rolling Stones en los dos grandes gigantes de la industria discográfica a nivel mundial. Y si consideramos el título de reina del pop que Madonna lleva o se ha autoimpuesto, las ventas confirman que es la reina del pop. Salvo un milagro, parece que ambos artistas pronto desbancarán a Michael Jackson de su lugar, pues tanto Madonna como los Rolling Stones siguen activos y cosechando éxitos. Y si consideramos el año de inicio de sus carreras, no sólo proporcionalmente Madonna supera a éstos, sino a Jackson, pues la carrera de éste último empezó en 1979 (de acuerdo con los datos de la IFPI) y la de los Rolling en 1964, por lo que en realidad le tomó menos tiempo vender más discos. A ese ritmo podría también suponerse que Mooriah Scarey (como la llama la propia Madonna) podría superarla, pero habrá que verlo con el tiempo.

Comparto con ustedes estos datos porque es evidente que ni Televisa ni TV Azteca lo van a hacer, y la razón es sencilla: no hay un solo artista mexicano que figure entre los más vendedores y ninguno de sus artistitas, tan supuestamente populares, aparece siquiera por equivocación en este listado. No Cacademia, no Pedro Infante o Javier Solís ni Talía ni pendejos similares.

lunes, enero 23, 2006

Top (casi) ten de otros blogs


Hoy estoy contento porque el domingo el equipo de los acereros de Pittsburg (que en realidad debería ser los siderúrgicos, pero ya se les conoce así y ni modo) nos dio la alegría de llegar por sexta ocasión al Super Bowl, y aunque todavía no hay motivo para celebrar en serio, pues falta el partido final, y en el juego que jugaron este domingo aunque se vieron poderosos, también se vieron un poco inconsistentes; decía, por ese motivo, y porque ya lo había ofrecido (o a lo mejor no, qué se yo), les ofrezco el top (casi) ten de enlaces a otros blogs. Aprovecho además la ocasión para informarles que en fecha incierta futura, este espacio sufrirá modificaciones, en particular con el diseño, pero también con algunos contenidos. La idea es que en un futuro impreciso puedan aquí mismo escuchar piezas de música, canciones, arias de ópera, fragmentos de discos de los cuales suelo hablar, a fin de hacerlo más dinámico y de que, principalmente, cuando hable de un artista o una pieza musical, ustedes no tengan que decir Qué bien, pero no puedo escuchar ni madres. Así que sólo es cuestión de tener paciencia.


Se supone que este tipo de huevadas deben aparecer en un banner al lado, y como ya les informé, soy un sope para la tecnología, por lo que me es más fácil ponerlos aquí. Además tiene varias ventajas. La primera, no lleno el banner con docenas y docenas de enlaces cuyo nombre muchas veces no nos dicen nada, y por otro lado, esos banners con links a otros blogs parecen los comités editoriales de las revistas y suplementos mexicanos, donde siempre aparece Monchifláis. En lugar de eso, les ofrezco un comentario sobre cada blog para que sepan a qué atenerse. Sin más, pasemos al top (casi) ten de los blogs (ojo, no es una búsqueda exhaustiva, ¡qué pinche hueva!, sino de algunos que he encontrado y me agradan. Si más adelante encuentro otros, haré otro listado; por lo pronto, aquí aparecen enlistados y ordenados de menor a mayor.

The Art of Fiction
http://trapoviejo.blogspot.com/
Sitio para escritores, en particular para narradores. Tiene una cantidad impresionante de enlaces a otros blogs y páginas culturales, que alguien con menos hueva que yo tal vez podría checar (yo nomás los conté, y cuando llegué a 50 dejé de contar, creo que hay además algunos repetidos, ya ni sé). Como sea, el blog es interesante, y creo que hasta hay algo dedicado a mi post sobre Habadero, pero no he podido checarlo.

Asombros visuales
http://asovi.blogspot.com/
Este es un sitio de fotografías, algunas en verdad notables, como ésta, por ejemplo:

Esta es una foto de a de veras y no pendejadas. El sitio es administrado por Javier Armas, a quien menciono varias veces en algunos posts. Después de ver las fotos que hay en este blog sabrán porqué, con contadas excepciones, Fotoseptiembre es una mamada, y también que no pocos fotógrafos mexicanos de mucho nombre que andan por ahí (y hasta becarios) son unos pobres pendejos.

Daniel Espartaco
http://www.danielespartaco.blogspot.com/
Este es el blog de Daniel Espartaco, un sitio sin solemnidad, que aborda lo mismo lecturas (que no libros), audiciones (que no discos) que un poco de todo, sin solemnidad, en un tono de abierto intercambio con el lector, sin pretender imponer una perspectiva particular.

El túnel del cangrejo
http://cangrejoinmortal.blogspot.com/
Este blog está buenísimo. ¿De qué trata? Sepa la bola, pero está cagadísimo, lleno de sentido común y pullas de vez en cuando. No todo es la seriedad o mamonería de la literatura.

Huevotopía
http://elhuevo.blogspot.com/
¿Se puede encontrar un sitio más huevón que éste? Probablemente sí, pero pocos con tanto sentido del humor y seriedad al mismo tiempo. Casi diría que parece un episodio de Seinfeld, porque no trata de nada, pero en realidad trata de las necedades de mucha gente, empezando por los que nos asomamos a leerlo.

Pinches chinos
http://pincheschinos.blogspot.com/
Sin duda, el mejor blog, con mucho, que he visto, es éste. Literalmente, La biblioteca en línea de la piratería china. Los autores del sitio han sido acusados de racistas, xenófobos y discriminadores, pero si alguien se chinga el logo del IMSS para su empresa no puede esperar que reciba felicitaciones. Se trata de un sitio con fines pedagógicos y humanitarios, de denuncia, pero también de risa loca. Puedo entender los apelativos que han recibido de xenófobos, pues cuando yo escribía para el suplemento sábado de unomásuno fui acusado, pendejamente, de lo mismo, de xenófobo, de extranjerizante (¡sí, de las dos cosas!), de racista. Además, el sitio hoy cumple un año. Felicidades desde acá.

sábado, enero 21, 2006

Una curiosidad literaria

Mis estimados cero lectores, buscando cosas entretenidas, no mamadas de escritores, cosas aburridas y sin sentido (como presumir lo chingón que soy y cosas por el estilo), me encontré con este poema en inglés, que es una verdadera curiosidad lingüística. Contiene cerca de 800 de las consideradas peores irregularidades en pronunciación y hablado inglés. Entre nosotros, en castellano, no existe absolutamente nada que se le pueda comparar, ni en extensión ni en profundidad. Lo que se puede colegir del autor desde este ámbito lingüístico tan distinto al anglosajón, es que el autor, Gerald Nolst Trenité, es un genio, o un profundo y erudito conocedor de la gramática como para retarla en un poema medido, con rimas perfectas, y concebido en cuartetas. No voy a darles una clase de gramática (¡qué hueva!) porque no creo que quieran leer algo so booooooooring!, y la neta yo tampoco deseo aburrirme como ostra diciendo quién sabe qué tantas pendejadas. Para la comprensión del poema es necesario, obviamente, un buen nivel de inglés, y un amplio sentido del humor.

Yo sólo agregaré que al revisar textos en inglés, cuando me ha tocado hacer alguna traducción, hay dos cosas que he notado. La enorme libertad que se toman los escritores (incluso algunos francamente menores) con respecto a la gramática estándar (tal vez suba dentro de poco un texto de Nicholson Baker sobre la puntuación en inglés para que se den una idea de a qué me refiero, en vista que el editor de ese ensayo, Verdehalago, no da señales de querer publicarlo), y el hecho de que una parte de esa libertad se debe a que no existe una basura inmunda e inútil como la Real Academia Española de la Lengua, ubicada en Madrid, donde, indiscutiblemente, se habla el peor español del mundo, pero pretenden que en el resto del mundo hispánico hablemos el galimatías que ellos hablan, una estandarización abominable que hace que todo suene igual.

Como sea, creo que es un ejercicio interesante asomarse a este texto, en lo que pongo mi traducción comentada del texto de Baker. Sólo me resta señalar algo más. Lo difícil no fue copiar el texto y pegarlo0 aquí, sino cuidar todas las cursivas (¡qué reverenda hueva!). El texto fue tomado del siguiente enlace: http://ncf.idallen.com/english.html.

Enjoy it!


Gerard Nolst Trenité - The Chaos (1922)
Dearest creature in creation
Studying English pronunciation,
I will teach you in my verse
Sounds like corpse, corps, horse and worse.

I will keep you, Susy, busy,
Make your head with heat grow dizzy;
Tear in eye, your dress you’ll tear;
Queer, fair seer, hear my prayer.

Pray, console your loving poet,
Make my coat look new, dear, sew it!
Just compare heart, hear and heard,
Dies and diet, lord and word.

Sword and sward, retain and Britain
(Mind the latter how it's written).
Made has not the sound of bade,
Say-said, pay-paid, laid but plaid.

Now I surely will not plague you
With such words as vague and ague,
But be careful how you speak,
Say: gush, bush, steak, streak, break, bleak,

Previous, precious, fuchsia, via
Recipe, pipe, studding-sail, choir
;
Woven, oven, how and low,
Script, receipt, shoe, poem, toe.

Say, expecting fraud and trickery:
Daughter, laughter and Terpsichore,
Branch, ranch, measles, topsails, aisles,
Missiles, similes, reviles.

Wholly, holly, signal, signing,
Same, examining, but mining,
Scholar, vicar, and cigar,
Solar, mica, war and far.

From “desire”: desirable-admirable from “admire”,
Lumber, plumber, bier, but brier,
Topsham, brougham, renown, but known,
Knowledge, done, lone, gone, none, tone,

One, anemone, Balmoral,
Kitchen, lichen, laundry, laurel
.
Gertrude, German, wind and wind,
Beau, kind, kindred, queue, mankind,

Tortoise, turquoise, chamois-leather,
Reading, Reading, heathen, heather.

This phonetic labyrinth
Gives moss, gross, brook, brooch, ninth, plinth.

Have you ever yet endeavoured
To pronounce revered and severed,
Demon, lemon, ghoul, foul, soul,
Peter, petrol and patrol?

Billet does not end like ballet;
Bouquet, wallet, mallet, chalet.
Blood and flood are not like food,
Nor is mould like should and would.

Banquet is not nearly parquet,
Which exactly rhymes with khaki.
Discount, viscount, load and broad,
Toward, to forward, to reward,

Ricocheted and crocheting, croquet?
Right! Your pronunciation’s OK.
Rounded, wounded, grieve and sieve,
Friend and fiend, alive and live.

Is your r correct in higher?
Keats asserts it rhymes Thalia.
Hugh, but hug, and hood, but hoot,
Buoyant, minute, but minute.

Say abscission with precision,
Now: position and transition;
Would it tally with my rhyme
If I mentioned paradigm?

Twopence, threepence, tease are easy,
But cease, crease, grease and greasy?
Cornice, nice, valise, revise,
Rabies, but lullabies.

Of such puzzling words as nauseous,
Rhyming well with cautious, tortious,
You’ll envelop lists, I hope,
In a linen envelope.

Would you like some more? You’ll have it!
Affidavit, David, davit.
To abjure, to perjure. Sheik
Does not sound like Czech but ache.

Liberty, library, heave and heaven,
Rachel, loch, moustache, eleven.
We say hallowed, but allowed,
People, leopard, towed but vowed.

Mark the difference, moreover,
Between mover, plover, Dover.
Leeches, breeches, wise, precise,
Chalice, but police and lice,

Camel, constable, unstable,
Principle, disciple, label.
Petal, penal
, and canal,
Wait, surmise, plait, promise, pal,

Suit, suite, ruin. Circuit, conduit
Rhyme with “shirk it” and “beyond it”,
But it is not hard to tell
Why it's pall, mall, but Pall Mall.

Muscle, muscular, gaol, iron,
Timber, climber, bullion, lion,
Worm
and storm, chaise, chaos, chair,
Senator, spectator, mayor,


Ivy, privy, famous; clamour
Has the a of drachm and hammer.
Pussy, hussy and possess,
Desert, but desert, address.

Golf, wolf, countenance, lieutenants
Hoist in lieu of flags left pennants.
Courier, courtier, tomb, bomb, comb,
Cow, but Cowper, some and home.

Solder, soldier! Blood is thicker”,
Quoth he, “than liqueur or liquor”,
Making, it is sad but true,
In bravado, much ado.

Stranger does not rhyme with anger,
Neither does devour with clangour.
Pilot, pivot, gaunt, but aunt,
Font, front, wont, want, grand and grant.

Arsenic, specific, scenic,
Relic, rhetoric, hygienic.
Gooseberry, goose
, and close, but close,
Paradise, rise, rose, and dose.

Say inveigh, neigh, but inveigle,
Make the latter rhyme with eagle.
Mind! Meandering but mean,
Valentine and magazine.

And I bet you, dear, a penny,
You say mani-(fold) like many,
Which is wrong. Say rapier, pier,
Tier (one who ties), but tier.

Arch, archangel; pray, does erring
Rhyme with herring or with stirring?
Prison, bison, treasure trove,
Treason, hover, cover, cove,

Perseverance, severance. Ribald
Rhymes (but piebald doesn’t) with nibbled.
Phaeton, paean, gnat, ghat, gnaw,
Lien, psychic, shone, bone, pshaw.

Don’t be down, my own, but rough it,
And distinguish buffet, buffet;
Brood, stood, roof, rook, school, wool, boon,
Worcester, Boleyn, to impugn.

Say in sounds correct and sterling
Hearse, hear, hearken, year
and yearling.
Evil, devil, mezzotint,
Mind the z! (A gentle hint.)

Now you need not pay attention
To such sounds as I don’t mention,
Sounds like pores, pause, pours and paws,
Rhyming with the pronoun yours;

Nor are proper names included,
Though I often heard, as you did,
Funny rhymes to unicorn,
Yes, you know them, Vaughan and Strachan.

No, my maiden, coy and comely,
I don’t want to speak of Cholmondeley.
No. Yet Froude compared with proud
Is no better than McLeod.

But mind trivial and vial,
Tripod, menial, denial,
Troll and trolley, realm and ream,
Schedule, mischief, schism, and scheme.

Argil, gill, Argyll, gill. Surely
May be made to rhyme with Raleigh,
But you’re not supposed to say
Piquet rhymes with sobriquet.

Had this invalid invalid
Worthless documents? How pallid,
How uncouth he, couchant, looked,
When for Portsmouth I had booked!

Zeus, Thebes, Thales, Aphrodite,
Paramour, enamoured, flighty,
Episodes, antipodes,
Acquiesce,
and obsequies.

Please don’t monkey with the geyser,
Don’t peel ’taters with my razor,
Rather say in accents pure:
Nature, stature and mature.

Pious, impious, limb, climb, glumly,
Worsted, worsted, crumbly, dumbly,
Conquer, conquest, vase, phase, fan,
Wan, sedan
and artisan.

The th will surely trouble you
More than r, ch or w.
Say then these phonetic gems:
Thomas, thyme, Theresa, Thames.

Thompson, Chatham, Waltham, Streatham,
There are more but I forget ‘em-
Wait! I've got it: Anthony,
Lighten your anxiety.

The archaic word albeit
Does not rhyme with eight-you see it;
With and forthwith, one has voice,
One has not, you make your choice.

Shoes, goes, does *. Now first say: finger;
Then say: singer, ginger, linger.
Real, zeal, mauve, gauze
and gauge,
Marriage, foliage, mirage, age,

Hero, heron, query, very,
Parry, tarry fury, bury,
Dost, lost, post
, and doth, cloth, loth,
Job, Job, blossom, bosom, oath.

Faugh, oppugnant
, keen oppugners,
Bowing, bowing, banjo-tuners
Holm you know, but noes, canoes,
Puisne, truism, use
, to use?

Though the difference seems little,
We say actual, but victual,
Seat, sweat, chaste, caste, Leigh, eight, height,
Put, nut, granite
, and unite.

Reefer does not rhyme with deafer,
Feoffer does, and zephyr, heifer.
Dull, bull, Geoffrey, George, ate, late,
Hint, pint, senate, but sedate.

Gaelic, Arabic, pacific,
Science, conscience, scientific;
Tour
, but our, dour, succour, four,
Gas, alas
, and Arkansas.

Say manoeuvre, yacht and vomit,
Next omit, which differs from it
Bona fide, alibi
Gyrate, dowry
and awry.

Sea, idea, guinea, area,
Psalm, Maria
, but malaria.
Youth, south, southern, cleanse and clean,
Doctrine, turpentine, marine.

Compare alien with Italian,
Dandelion with battalion,
Rally with ally; yea, ye,
Eye, I, ay, aye, whey, key, quay!

Say aver, but ever, fever,
Neither, leisure, skein, receiver.
Never guess-it is not safe,
We say calves, valves, half, but Ralf.

Starry, granary, canary,
Crevice
, but device, and eyrie,
Face, but preface, then grimace,
Phlegm, phlegmatic, ass, glass, bass
.

Bass, large, target, gin, give, verging,
Ought, oust, joust
, and scour, but scourging;
Ear, but earn; and ere and tear
Do not rhyme with here but heir.

Mind the o of off and often
Which may be pronounced as orphan,
With the sound of saw and sauce;
Also soft, lost, cloth and cross.

Pudding, puddle, putting. Putting?
Yes: at golf it rhymes with shutting.
Respite, spite, consent, resent.
Liable
, but Parliament.

Seven is right, but so is even,
Hyphen, roughen, nephew, Stephen,
Monkey, donkey, clerk
and jerk,
Asp, grasp, wasp, demesne, cork, work.

A of valour, vapid vapour,
S of news (compare newspaper),
G of gibbet, gibbon, gist,
I of antichrist and grist,

Differ like diverse and divers,
Rivers, strivers, shivers, fivers.
Once
, but nonce, toll, doll, but roll,
Polish, Polish, poll and poll.

Pronunciation-think of Psyche!-
Is a paling, stout and spiky.
Won’t it make you lose your wits
Writing groats and saying “grits”?

It’s a dark abyss or tunnel
Strewn with stones like rowlock, gunwale,
Islington
, and Isle of Wight,
Housewife, verdict and indict.

Don’t you think so, reader, rather,
Saying lather, bather, father?
Finally, which rhymes with enough,
Though, through, bough, cough, hough, sough, tough??

Hiccough has the sound of sup...
My advice is: GIVE IT UP!

Le canzone dei vecchi amanti

Mis cero lectores, hace rato que estoy oyendo una canción de Franco Battiato que tenía casi una década de no escuchar. Y la reacción que me provocó fue terrible. En el mejor sentido de la palabra. Me conmovió hasta las lágrimas, todavía más que cuando la escuché por vez primera. Y lo confieso, no he escuchado una canción así jamás. Es una inusual y hermosísima canción de amor, que originalmente se llamó Le chanson des vieux amants, La canción de los amantes viejos, y la cantó Jacques Brel, y en 1967 Yves Duteil. También la han cantado Juliette Grecco, Judy Collins, Diane Dufresne y C. Léveillée, Dan Brigas y Luce Dufaut, Ginette Reno y Dan Brigas, Alison Moyet, y Jacques Brel con Silvie Vartan, entre otros. Seguramente la han cantado muchos más, en conciertos, pero de los citados es posible hallar versiones en Internet.

La versión de Battiato es absolutamente deslumbrante porque es interpretada por un violín y un piano, lo que le proporciona una conmovedora atmósfera de intimidad, de esa intimidad tan magníficamente descrita en la canción. Esta versión es todavía más asombrosa si se piensa que Battiato es conocido por su amplia trayectoria en el mundo del rock y el pop italiano, y viene incluida en un maravilloso disco intitulado Fleurs, en el que Battiato no canta una sola canción suya, sino que toma un grupo de canciones de otros cantantes que siempre le habían gustado con nuevos arreglos. El resultado es un disco insólito, de insólita belleza y de una intimidad musical notable.

La versión de Le chanson des vieux amants, Le canzone dei vecchi amanti, es tan sublimemente hermosa que cada vez que la escucho no puedo contener las lágrimas. Esta hermosa y conmovedora canción de amor es, como lo indica su título, una canción que narra la experiencia que vive un hombre viejo (hoy algún cretino diría un adulto en plenitud, ¡yaaak!) al que abandona su esposa después de años de vivir casados. No es una canción de amor juvenil, de ese amor como de animales que ahora se promueve, sino de un verdadero y sentido amor: el amor de pareja, de hombre y mujer que han compartido toda una vida, pero temen expresar lo que sienten, es decir el amor, no el sexo. El hombre descubre que nunca le dijo asu compañera que la amaba, y sólo se percata cuando ella lo abandona. No es un hombre amargado, o rencoroso, como sucede en las estúpidas y enajenadas canciones mexicanas, o gringas, para el caso es lo mismo. Él hace un recuento de su vida en pareja, sin mentiras, con una honestidad admirable, y dice ma dimmi c'é peggior insidia / che amarsi con monotonia; es una canción que verdaderamente conmueve y sacude. ¡Dios mío! ¡Qué canción tan maravillosa! ¡Qué canción tan absolutamente dolorosa y amorosa! ¡Qué canción tan íntima y tan humana!

Lo juro, nunca he escuchado una canción tan conmovedora, y pocas tan humanas como ésta; pero más que esto, la canción es absolutamente trágica, o más bien, ésta versión en italiano. Porque la canción francesa es mucho más reposada, incluso apacible. Y éste es el gran logro de Battiato, transformarla en una canción de una intensidad verdaderamente pavorosa, en una canción trágica y llena de angustia y dolor. Dado que es imposible que la escuchen aquí, les dejo al menos la hermosísima letra, en italiano, esperando que en algún momento puedan escucharla. Sólo quería compartir este momento con aquellos de mis cero lectores a quienes pudiese interesar el asunto, para futuras reflexiones.

La canzone dei vecchi amanti

Certo ci fu qualche tempesta
anni d'amore alla follia.
Mille volte tu dicesti basta
mille volte io me ne andai via.

Ed ogni mobile ricorda
in questa stanza senza culla
i lampi dei vecchi contrasti
non c'era più una cosa giusta
avevi perso il tuo calore
ed io la febbre di conquista.

Mio amore mio dolce mio meraviglioso amore
dall'alba chiara finché il giorno muore
ti amo ancora sai ti amo.

So tutto delle tue magie
e tu della mia intimità
sapevo delle tue bugie
tu delle mie tristi viltà.
So che hai avuto degli amanti
bisogna pur passare il tempo
bisogna pur che il corpo esulti
ma c'é voluto del talento
per riuscire ad invecchiare
senza diventare adulti.

Mio amore mio dolce mio meraviglioso amore
dall'alba chiara finché il giorno muore
ti amo ancora sai ti amo.

Il tempo passa e ci scoraggia
tormenti sulla nostra via
ma dimmi c'é peggior insidia
che amarsi con monotonia.

Adesso piangi molto dopo
io mi dispero con ritardo
non abbiamo più misteri
si lascia meno fare al caso
scendiamo a patti con la terra
però é la stessa dolce guerra.

Mon amour
mon doux, mon tendre, mon merveilleux amour
de l'aube claire jusqu'à la fin du jour
je t'aime encore, tu sais, je t'ame.

Plaza de la Constitución. Un poema


Ya amanece en Ciudad de México, y para los que desprecian estúpidamente esta ciudad, les dejo este poema que escribí hace tiempo, en espera de la opinión de mis cero lectores.

Plaza de la Constitución

En esta oscura plancha no hay memoria,
tal vez por eso el tiempo aquí no pesa
y el hombre aquí sus vidas ve pasar,
y en la nada sus anhelos.
El hombre cotidiano simplemente se abandona,
tal que otros hace siglos aquí sus muchos años consumieron
a otros desdichados más que ellos persiguiendo
sin otro afán que el sanguinario desollar del tiempo.
Después de tanta sangre y tantos siglos,
es comprensible que aquélla se transforme
en un motín de mugre que lo invade todo
y en un delirio, aquéllos, perdido en el tumulto
que aquí se desarrolla.
Si alguna vez aquí los árboles
su reino emplazar quisieron,
una oscura potestad en la ignominia lo impidió.
Aquí recuerdo haber vivido ya las lluvias,
las altas horas en que el sol se divertía
con la gente al amparo danzarín de una bandera
que cumple cada día, si alguna multitud no tiene
mejor ocupación para su ocio, su destino a media tarde.

Si en otro tiempo la memoria se empeñó en olvido ser,
nada ha cambiado con el paso de los años,
y en el sitio donde los recuerdos debieran germinar,
un falo inmenso emerge de la estéril mancha
a cuya sombra impenetrable permanece,
igual que el eco de aquel inútil faro
que en otras noches se empeñaba en esperar
a las barcazas de indómitos Carontes que jamás llegaron,
como un destino en el Tártaro perdido
o un navío de cemento armado en la mar hundido.
Tal vez esa bandera y su estéril mástil
en su magnífica estatura nos recuerda
que el tiempo en que los héroes y las guerras
aquí sembraban por un futuro su esplendor,
fragmentados acabaron.

Las altivas ceremonias militares que congregan día con día
a un pueblo que empeñoso permanece
aguardando acaso una magnífica copulación
que nunca llega,
ilustran lo inútil de afanes tales,
que nada es bello por más afeites rebuscados
y concursos en pos de su renovación se instauren:
a nadie importa semejante pompa
en nombre de una yerma herencia.

Pero la historia se hace con palabras,
igual que la memoria desta tierra
ahora en el oprobio de los años
y la sangre derramada y sin sentido
de un largo devenir en lo insondable
hacia la ruina perpetuada.
Si en otro tiempo el río de la sangre algún sentido tuvo,
si alguna gloria había en dar la vida hacia lo abstracto,
tal vez mejor futuro los salvajes construyeron
dejando sólo en tierra la tierra que sus cuerpos eran.
No queda ese consuelo entre nosotros.

Todo es un polvo fino sin palabras.

Abril 21, 1999

viernes, enero 20, 2006

Un soneto (no mío) para el fin de semana

Este blog es esencialmente de poesía, también de música y otras cosas. Como tal, mis cero lectores sabrán que desde hace tiempo quiero poner links a algunos blogs que he hallado, pero como soy un sope para la tecnología nunca le atino a cómo subir el chingado enlace. Así que haré una entrega futura de blogs que vale la pena revisar y hacerse adictos a ellos. Como anticipo de eso, les ofrezco el siguiente post que encontré, y que dice la neta sobre mucha de la supuesta poesía que circula en no pocos blogs y en Internet. Prometo más adelante hacer un comentario de este blog, que tiene muchas cosas entretenidas y para nada solemnes, como debe ser. Para concluir un viernes, que ya es sábado (aunque la hora pendeja del blog diga otra cosa), y sabiendo que este blog es de poesía, sin más, les dejo El túnel del cangrejo, http://cangrejoinmortal.blogspot.com/2006/01/la-poesia.html#comments

La poesia.
"De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco" reza un conocido refrán, yo difiero, sobre todo en que todo mundo es poeta, como ejemplo, están las ominosas cantidades de blogeros que intentan pasar por poemas a una serie de lineas que mas bien son prosa bastante pobre, a la que se le han insertado saltos de línea aleatoriamente. Dichos textos son mas o menos así:

Tus ojos
mis ojos
la caca del perro que no has lavado en tres semanas,
todo me indica que estoy solo en este cosmos
solo, solito, solera, solo, solo, soloooooooooooo
tan solo como un cacahuate que se quedó solo sin
sus
amigos cacahuates, en la bolsa de cacahuates
soy el ultimo
cacahuate.

Tan brutales atentados contra la literatura no solo son de mal gusto, también confunden e irritan al lector, y aunque no estoy seguro, creo que tambien disminuyen las capacidades intelectuales percibidas de quien los recita en voz alta. La mayoría de estos conjuntos amorfos de palabras tienen como temática central al autor de los mismos, así que como homenaje a este nutrido género lírico, les regalo mi:

Soneto a los (malos) poetas blogeros.

Tim Berners Lee inventó una telaraña
en la que muchos, con el tiempo, nos dimos maña
para someter nuestra vida y pormenores
al escrutinio de unos cuantos lectores.


Sin embargo, como siempre, algo malo sucede
un grupo de inadaptados sin oficio
convirtieron a la lírica en un vicio
¡Chinguen a su puta madre! si se puede.

Escriben incoherencias con las patas
escriben de marmotas y conejos,
si hay poesía pedestre, ¡la de ellos es a gatas!

Esta claro que son unos pendejos,
mejores cantos han salido de las ratas,
la buena noticias es que nunca llegan lejos.

Eso es todo por hoy, estimados lectores.


Tiene razón el autor. A su salud me echo una León bien fría. Dejo los comentarios para después. ¡Salud!

¿El sueño bolivariano es una pesadilla?

Yo no quería entrar en el asunto, mis cero lectores, pero he visto, someramente, que hay muchos pendejos celebrando que haya llegado al poder en Bolivia Evo Morales (háganme el refabrón cabor, Evo). Hay muchos que ya celebran este supuesto renacimiento de las izquierdas en América Latina. La verdad, yo no sé si haya mucho que celebrar. Sólo hay que ver cómo se desató la corrupción en el gobierno de Lula, en Brasil, para darse cuenta que no es algo de lo que se pueda sentir orgulloso cualquiera. A menos que, a la López Obrador, uno simplemente se desentienda, y diga Es que no puedo vigilar a todos. En Chile eligen a una mujer presidenta. Y la esperanza, en la ciudad de la esperanha, es que este año llegue López Obrador a la Presidencia, y con ello el continente se habría movido, supuestamente, hacia la izquierda. Pero la desinformación de estos nuevos izquierdosos no sólo es palpable. Es insultante. Todo ellos ven, por ejemplo, en Hugo Chávez, el pira-presidente de Venezuela, un héroe, una suerte de caudillo que... hasta hueva da hablar de semejante cretino manipulador. La estrella de Fidel Castro parece resurgir de sus cada vez más oscuras cenizas y el sueño bolivariano (¿alguien puede llamar sueño a una pesadilla? Hay que ser pendejo redomado para ello) parece hallarse a la vuelta de la esquina.

Yo no sé a quién pueda entusiasmar esto, pero a mí no.

Nada más para que se den cuenta de lo desinformada que anda esta nueva izquierda latinoamericana, resulta que Evo Morales realizó una gira internacional con no sé que pinches fines tarados o para obtener qué, pero el colmo de esta gira fue su visita a China. Sí, a China. No la China de Mao (© y ™ marca registrada, de pincheschinos.blogspot.com), la otrora comunista, sino la China pirata, la que se roba cualquier producto, desde autos, televisores, zapatos, video juegos, hasta sarapes de Saltillo, guayaberas, y artesanías mexicanas. El tarado de Evo Morales —a quien una gran cantidad de universitarios desnorteados, y que nada saben de la vida y sí de vejestorios marxianos, y han de estar dispuestos a rendirle culto inmediato como el nuevo dios o semi dios de la izquierda— ha de haber supuesto que esta China es la misma que dejó Mao. Pero la verdad es que no.

Esta pinche China de ahora es una nación abusiva, que no respeta la creatividad ajena, que está dispuesta a pasarse por sus huevotes tan azules todas las reglas de convivencia internacional conocidas o por conocerse, alegando que ellos sólo se inspiran en la tecnología foránea para desarrollar sus propios productos. Eso se llama piratería, chinga-quedito, abuso y robo en despoblado. No hay quien meta en orden a los pinches chinos, y el idiota de Morales ya quiere entrar en tratos con estos abusivos de cagada. Al rato, hasta los indígenas bolivianos van a resultar pirateados, o mejor aún, se van a robar el experimento de algún otro y van a presentarlo como propio.

Por si alguien no se ha enterado, estos pinches chinos mentirosos ahora nos dicen que un navegante chino llegó antes que Colón a América, que el Everest ya no mide lo mismo de antes, y además, estos cabrones están vendiendo terrenos en la Luna a través de una empresa llamada Embajada Lunar. ¿Cuándo llegaron a la Luna los chinos como para vender siquiera piedritas? Y con estos cabrones quiere entablar relaciones de negocios el pendejo de Evo Morales. Al rato los indios bolivianos van a estar más muertos de hambre que ahora porque los pinches chinos se van a piratear todas sus artesanías, ¿y todo por qué? Por un pendejo que cree que el capitalismo es lo peor. No, lo peor es creer estas pendejadas y andar por el mundo propalándolas.

Allá quienes piensen votar por candidatos de izquierda, o de izquierda demócrata-cristiana. Yo nomás les aviso desde ahora para que luego no salgan chillando.

Mozart



Es momento de dedicarle un post a Mozart. No pretendo aquí decir nada nuevo que otros especialistas y musicólogos hayan dicho antes que yo. Mi pretensión es la de compartir con ustedes, mis cero lectores, mi experiencia como melómano y esperar que esa experiencia los lleve a adentrarse en la música de este gran artista, que para mí es el más grande genio que haya dado la humanidad. Por supuesto, en última instancia, lo que menos interesa es mi propia experiencia, eso es irrelevante, sino que cada uno viva la suya propia, adentrándose en la obra de Mozart. Eso es lo que verdaderamente importa.

Cernuda escribió un poema en el que hablaba de Mozart, y allí decía que Mozart era la música misma. No puede haber mejor definición. Mozart es la música, porque la música es Mozart. Es decir, la música en estado puro, en estado de belleza inalcanzable, inconmensurable. Ya había dicho previamente que para muchos la música clásica es considerada una música aburrida, o una música para viejitos, la que escucha el papá de la novia, el jefe de la oficina o alguien más bien aburrido y soso. Recientemente se nos ha vendido la estúpida idea de que la música clásica es para relajarse, y que si los niños escuchan a Mozart crecerán más sanos. Todo ello no es sino una estupidez mayúscula, y su única finalidad es vender productos espurios, darnos gato por liebre. Lo mismo podemos decir de discos como los de los Tres terrores, o todos esos grupos como Bond, Vanesa Mae y madres por el estilo. No sé de nadie que después de oír uno de estos discos malacas haya ido a comprarse las Cuatro estaciones de Vivaldi, o una ópera de Puccini o Verdi. Y lo digo literalmente: nadie. Ningún cabrón.

Estas estratagemas pretenden acercar a la gente a la música clásica de una forma supuestamente novedosa y atractiva, pero lo que hacen es lo contrario. Como cuando en la secundaria o en la prepa le dejan a uno leer Navidad en las montañas de Altamirano, lo que sucede es que probablemente uno ya no quiera seguir leyendo nada. Para acercarse a la gran música, a la música de Mozart, sólo hay un forma. Es escucharla, sin ambages, sin mediaciones espurias (arreglos para jazz, o rock, o lo que sea).

Por supuesto, de Mozart uno sabe algo, ha escuchado por ahí algún fragmento como el Kyrie (para los ignorantes, que los hay, el primer movimiento) del Requiem, el Molto allegro de la Sinfonía 40, algún pasaje de la Pequeña serenata nocturna, y así por el estilo. Es decir, no es un desconocido total. Pero, ¿cuántos de quienes han oído distraídamente esos pasajes, y quizá hasta tengan algún disco perdido en su fonoteca, han escuchado en verdad a Mozart, más allá de las anécdotas? Muy pocos, seguramente. Yo tengo dos obras que me marcaron en mi experiencia con Mozart. La primera, fue el Quinteto para clarinete, una pequeña obra maestra de precisión e intimidad musical. La segunda, fue Don Giovanni. No es que Mozart no me afectara cuando lo escuchaba, y lo escucho, pero Don Giovanni representó una verdadera conmoción. Es imposible describir aquí lo que me transmitió y cómo me sacudió, en una forma en que ninguna otra obra lo había hecho antes. Es algo que se tiene que vivir. Pero hay una forma de acercarse a esa experiencia, aunque sea de una forma un tanto espuria, derivativa y limitada.

Decía en un post previo que al escuchar de nuevo un aria de Le nozze di Figaro la melodía no me abandonó. Para quien no conozca ni la ópera ni el aria, hay una forma de acercarse a ella, y es a través del cine. En aquella película de Frank Darabont, Shawshank Redemption, que en México rebautizaron como Sueño de fuga, se le escucha, cuando el personaje de Tim Robbins la pone y hace que todos puedan escucharla a través de los altoparlantes de la prisión. No es casual que Darabont elija, justamente, esa aria, pues se trata de un aria sobre los espacios y la libertad, en un sitio donde no hay, justamente, eso, espacio y libertad. La reacción de todos los presos es, cinematográficamente hablando, la correcta para quien escucha tal aria: un absoluto arrobamiento ante algo tan exquisita y sublimemente hermoso.

Eso es justamente lo que Mozart nos transmite en su música: una experiencia de lo sublime, de lo exquisito. Sea de esa extraordinaria experiencia que es la libertad, como en “Sull’aria”, o del terror más absoluto en el acto final de Don Giovanni, “Giá la mensa è preparata”. Nadie ha manejaddo las emociones humanas con la habilidad y sabiduría de Mozart, y es inevitable sentir que se le salen a uno las lágrimas al escuchar la multicitada aria. Es algo que Mozart hace una y otra vez, en sus conciertos, por ejemplo: en los segundos movimientos de obras como el Concierto para piano # 23, el Concierto para violín # 3, la gran Sinfonía concertante, el Concierto para clarinete, etcétera. Nadie ha escrito melodías tan sublimes como él. Pero eso es lo notable con Mozart, no basta con escribirlo mientras se le escucha emocionado, conmovido hasta las lágrimas (como lo hago ahora). Hay que escucharlo, una y otra vez. Como dice Tim Robbins en la película, una vez que lo escuchas no te lo pueden quitar. ¡Pero hay que hacerlo nuestro! Una y otra vez, sin descansar. A la belleza hay que conquistarla.

Naturalmente, la música de Mozart es un tesoro inagotable, y no basta con suponer o haber escuchado distraídamente alguna ocasión algún pasaje suyo mientras se hace la limpieza en la casa o se desea descansar. Y es que ¡hay tanta emoción en su música que no me explico que alguien pueda pretender descansar o relajarse escuchándola! Para descansar o relajarme, descanso o me relajo, para vivir experiencias profundamente emocionales, pongo a Beethoven, a Bach o a Mozart, a Handel o a Vivaldi.

Por una vez dejemos de escuchar mierdas como el reggeton o la Cacademia, no seamos cretinos, y asomémonos a Mozart, este año que seguramente habrá una cantidad considerable de conciertos y actividades a él dedicadas. Prometo hablar, en otro post, sobre los varios Mozarts que hay, y sobre mis recomendaciones musicales de grabaciones disponibles.


jueves, enero 19, 2006

Para controlar el odio y el ego

Debo informarles a mis cero lectores que para mi sorpresa hay algunos lectores que han decidido abandonar el anonimato al que yo los he bautizado. Merced ello, he tenido la placentera y gratificante oportunidad de intercambiar opiniones con algunos de ellos, y hasta hice algo que nunca había hecho: platiqué a través del Messenger el miércoles pasado cerca de ¡diez horas! El hecho concreto, mis amables cero lectores, es que nunca imaginé que este espacio resultase atractivo. Ojalá quienes ya lo han visitado lo sigan haciendo. Pero más importante, para no dejar cada cierto tiempo un ridículo mensaje como este, si dejan algún comentario en el post, por favor dejen alguna forma de contactarlos. La razón no es otra que la de poder responder, sin el ego de por medio, a algunas cuestiones que me hacen. Por ejemplo, alguien me pregunta respecto a algo que suena muy pomposo pero así lo puso: sobre mi obra, ¡gara gara gara! Para mantener controlado el ego, debo evitar responder tales preguntas en público, porque si lo hago luego ni yo me aguanto. ¿A poco no les molesta que a una pregunta de este tipo cualquier cabrón ojete nos suelte la retahila de todas las pendejadas que ha escrito, publicado, o de las que está escribiendo, de las que están en prensa, y de las que saldrán este año o el que viene, cuando la mayoría de las veces es sólo una pregunta retórica, para ser amable? A mí sí, y supongo que a muchos de ustedes tambián. Así que ya saben la razón, para que el odio y el ego se mantengan controlados. Es todo lo que quería decirles. Ya saben, por favor, si dejan un mensaje, también dejen su e-mail. Con un gandalla basta.

miércoles, enero 18, 2006

Compasión y ternura, entre otras cosas

Había dicho en el post previo que me proponía comentar el que me dedicó Daniel Espartaco. Y quiero hacerlo por la importancia de lo que menciona, porque no es algo de lo que hablen los escritores que nos rodean, más contentos con la frivolidad del morbo.

Efectivamente, tiene toda la razón Espartaco cuando señala que la obligación del escritor es ser compasivo. No tolerante, ni políticamente correcto, o incorrecto, sino compasivo. Creo que fue Hans Jürgen Baden quien dijo que aquel que desprecia el mundo, la vida o al hombre, probablemente sepa muy poco lo que sea cada uno de ellos. Este sentimiento de hastío que caracteriza a no pocos de nuestros escritores relativamente jóvenes es sólo una pose para ocultar la falta de compasión, de una visión verdadera de mundo. Que Espartaco nos recuerde esta obligación del escritor es de fundamental importancia.

Pero quizá habría que ampliarlo no sólo al medio literario, sino al artístico en general. El morbo no es exclusivo de este ámbito. Incluso en el cine esto es más visible. No debe extrañar que tanto cretino alabe a Quentin Tarantino, un cineasta que sólo sabe contar historias donde la violencia y el morbo campean por igual. Y la diferencia no podría ser mayor, por ejemplo, con Clint Eastwood y su obra maestra Million Dollar Baby, película donde la compasión no podría ser más evidente ni más contundente.

No es casual que Espartaco mencione a cinco escritores rusos como ejemplos (yo diría epítomes) de esa compasión literaria que la era nos demanda. Y también le asiste la razón cuando dice que “Escribir y vivir son una misma cosa, leer es parte de la experiencia”. ¿Qué quiere decir con esto Espartaco? No la pose de Si no puedo escribir no sé qué haría, tal vez me mataría, sino la de quien ha vivido la vida y ésta le ha enseñado que la escritura es una actividad más de la cual se puede o no vivir, pero no la única, no la última ni la mejor, ni la más importante. Recuerdo que Claudio Magris, en su Danubio, dijo, al referirse a Musil, “quizo escribir un Evangelio, Dostoievski casi lo escribió”.

Esta actitud de hastío, de abierto o solapado desprecio hacia los demás, es sólo un síntoma de una enfermedad del alma para la cual no hay medicinas ni recetas, y a veces pienso que ni solución. No hay prótesis que ayude a quien tiene mutilada el alma y sólo se mueve por antojos mezquinos.

Por eso mismo hablaba en el post previo acerca de la ternura. La tenerezza, en buen italiano. Entre nosotros, es decir, entre quienes hoy escriben o dicen escribir, ¿quién podría hoy en día escribir algo acerca de la ternura? ¿O del amor? ¿O de la felicidad, de la dicha? Esa sería una seria prueba de compromiso moral, en el sentido que Espartaco señala, en el mismo sentido en el que creo yo hablo. Yo ya tengo mis respuestas a estas interrogantes. Falta saber la de cada uno de mis cero lectores.

Por lo pronto, hasta aquí dejo mi comentario y recado a Daniel Espartaco, a la espera de retomar ésta y otras reflexiones concernientes con el acto de escribir y crear, la literatura.

martes, enero 17, 2006

Compasión, no morbo

Hoy a media tarde salí a caminar un rato; ya me había chutado Le nozze di Figaro bajo la batuta de René Jacobs (ya hablaré de eso en otro post), y a media cuadra de donde vivo, en plena Alameda central de Ciudad de México, me compré un disco con música de ballet de Lully y otro del arte de la trompeta barroca, todos interpretados de manera histórica (léase, instrumentos de época). Cuando regresé recibí un mensaje de Daniel Espartaco. Es de los pocos lectores que se toma la molestia de leerme y a veces comentar mis locuras. El mensaje lo recibí después de haber realizado unas actualizaciones y enviar invitaciones para que mis cero lectores se asomen a este espacio.

Y quiero compartir con ustedes un post que me dedicó (en realidad no tanto a mí, eso sería darme demasiada importancia). Para empezar, ni siquiera sabía que tuviese un blog. Así que imagino que más personas de las que creo tienen uno, pero ni crean que voy a ponerme a buscar. Me da hueva. Y debo confesar que el de Espartaco es de los pocos blogs medianamente atractivos, sin mamonería, que he visto. Tampoco crean que he visto muchos, más bien he visto pocos (según mi carpeta de blogs en Mis favoritos, apenas cinco; con el de él son seis). Prefiero ver los que me divierten, que los que pretenden educarme u otorgarme una clase de moral o algo así. El de Espartaco (y hace honor a su apellido), sin ser pretendidamente educativo tiene al menos una virtud, que no es menor. Es honesto.

Y es cierto, no en todo estamos de acuerdo, pero es de los pocos escritores en quienes hay un poco de seriedad y compromiso, en el único sentido que vale. El de la palabra. Me agradó, y me sorprendió, gratamente algo que Espartaco menciona, y no de manera superficial. Y lo que menciona me parece clave, fundamental, y demuestra que hay que tomarlo en serio. Hay otra cualidad que en su caso no me parece en lo más mínimo despreciable: el cuidado con que usa las palabras; cuando alguien escribe con ese comedimiento (que podría no hacerlo, yo mismo lo he hecho, y este blog es prueba de esas dos facetas) es porque respeta las palabras. Porque, como lo dije en otro post, ese respeto con las palabras es el fruto de esa relación carnal. Pero lo fundamental es que Espartaco habla de la compasión. ¡Palabra fundamental! ¿Cuántos escritorcetes se regodean con el morbo de la carne, de la droga, o cualquier otro morbo (el de ser escritor maldito)? No hago esta pregunta de manera retórica.

El fin del año pasado (il capodanno, en buen italiano) hablaba con Javier Armas de estos temas, a propósito de una depresión que viví hace ya más de una década, y del hecho de recapitular ese hecho fundamental en mi vida a la hora de escribir una adendda... blablablá [a quién chingados le importa, ¿verdad? (para que vean que ni yo me salvo)]. El hecho es que esa conversación me llevó a revisar varios asuntos, y uno de ellos era el del morbo y su opuesto, la ternura, la compasión. Y ahora me pregunto, ¿qué tendría que decir Daniel Espartaco acerca de la ternura, de la compasión humana? Y pregunto esto no sólo porque haya sido Espartaco quien lo haya traído a colación, sino porque es un asunto que desde hace mucho me persigue, especialmente cuando veo que a casi nadie parece importarle el asunto. El morbo, las tentaciones de la carne (la concupiscencia, diría Mario González Suárez), es el asunto que a la mayoría interesa, porque es lo que vende. Es decir, ser un escritor malito, porque no se pudo ser un maldito (José José diría, uno no es lo que quiere, sino lo que puede ser, jejeje).

Que Espartaco hable, mencione y refiera a escritores que han trabajado con esa compasión, me parece de capital importancia. (Y yo que me quejaba de los blogueros que escriben de madrugada.) Como ya es muy tarde, sólo apunto la relevancia enorme de lo que Espartaco acaba de subir a su blog http://danielespartaco.blogspot.com/, para comentarlo con un poco más de amplitud más tarde. Por lo pronto, sólo señalo que hace mucho que no leía a alguien tan coherente, tan honesto, como Daniel Espartaco.

Y con el recuerdo conmovedor, todavía, de esa sobrecogedora aria de Mozart en Le nozze di Figaro, “Su l’aria...” (si no saben cuál es, es la que se escucha en Shawshank redemption), que escuché en la mañana y no me abandona, sólo dejo pendiente, temporalmente, las palabras de Espartaco, y las mías propias al respecto, esperando retomarlas lo más pronto posible.

Lo mismo, pero más mamón

Mis cero lectores perdonarán que vuelva a insistir con eso de la mamonería y seriedad de la literatura, pero no me queda de otra. Alguien me pidió que pusiera ejemplos de esa mamonería, y aquí están. Hace tiempo uno de mis más dilectos amigos, para más señas de nombre bíblico y que vive en Pachuca, me recomendó algunos blogs, que por distintas razones no había podido visitar. Según él, me iban a gustar. Pero cada vez que intentaba entrar el explorador me enviaba un mensaje pendejo informándome que había experimentado una falla y debía cerrarse. Cosas del destino, yo no soy enemigo jurado de Bill Gates, así que simplemente cejaba en mi intento para después intentarlo. Finalmente, después de hallarme muchas veces con el mismo mensaje de Gates, pude asomarme a los blogs que me recomendaron. Y qué decepción.

Para empezar, debo confesar que hay una plaga entre nosotros: la de sentirse hastiado de todo (eso que los franceses del siglo XIX ¡qué actual! llamaban ennui) y pretendidamente no seguir ninguna convención literaria o social. Pero imagínense que esta plaga sigue ideas provenientes de hace más de cien años, y sólo porque los románticos mexicanos del siglo XIX no estaban hastiados de nada. Hoy está de moda, y creo que desde hace ya más de una década, sentirse un escritor maldito, una mala influencia para los demás, quezque perder amistades, consumir drogas o alcohol sólo por el gusto de asumirse como una suerte de RBD literario. El resultado, lo sabemos de sobra: no escritores malditos, sino escritores malitos, y todos cobijados bajo la coartada de la hipocresía de la sociedad, de la falsa humildad, de la independencia (pero todos han recibido becas y se siguen peleando por ellas), de la falta de miras de los demás (la culpa es siempre de los demás). Pero así como es posible detectar el tufillo rancio de su influencia moral proveniente de las catacumbas del siglo XIX, así lo es con todos los demás rasgos de su personalidad: William Burroughs de petatiux, o beatniks trasnochados que creen están descubriendo el agua tibia sólo porque consumen coca o tachas o cristal o una madre así. O sea, ¡espántame panteón!

¿No me creen? Vean lo que encontré en el siguiente blog que me recomendaron: http://hyepez.blogspot.com/ (comentarios en rojo por un servidor):

No escribo para mis contemporáneos [Soy el único chingón del planeta (o sea, un gramo de pele. Creo en la posteridad y la fama, aunque en público me cague en ella)]. Soy un hombre optimista [o sea, en el fondo soy marxista de corazón]. Quiero creer que alguna vez seremos más que una raza de impedidos [Ajá, no escribo para mis contemporáneos porque, ¿qué? Ustedes perdonarán, pero es que ya ven que lo mismo digo una cosa que otra].

*

Este año apliqué navaja de Ockam [sigo siendo el mismo mugroso de siempre, no me he rasurado]. Quité de mi tiempo todas las cosas de tercera fila. Ver futbol, usar al messenger, leer blogs, postear demasiado frecuentemente, ver televisión norteamericana, ir a los mismos bares. Me dediqué a vivir, trabajar, viajar, conocer nuevos lugares de la ciudad y (re)leer buenos libros [¡qué pinche importante soy! ¡No mamen! No puedo perder el tiempo en pendejadas de otros (a quién le importa lo que haga o deje de hacer este ojete, no importa, de todas maneras nos zorraja las pendejadas que hace o dice hace, y las que ha dejado de hacer o dice haber dejado de hacer)]. Hoy decidí darle mantenimiento percusivo a mi lista de links [es que como vivo en un pinche chiquero, luego las cucarachas no dejan trabajar o hurgarse la nariz a gusto (otra vez, a quién chingados le importa, igual que si tuviera un grano en el fundillo)]. Quité todos los blogs que sus autores ya no usan. Por otra parte, tengo que decirlo, aunque seguramente alguno se moleste. El blog is almost dead [Why you don’t just drop dead?]. Me mandan links cada rato [nomás pa' que vean lo pinche importante que soy]. Lo checo, uta madre, está tan aburrido este asunto que hasta blogs de poemas han abierto [la neta, no están a mi altura, por eso los desprecio a todos]. Y los que siguen, lo mismo, lo mismo. Viviendo de otros —los blogs rémoras, anti-gruppies que viven criticando a otros blogueros (qué vida tan patética)— o los blogs confesionales (qué hueva), o los blogs… bueno, en fin, los blogs. Es mi opinión y nada más —anoto esto porque luego hay quien de la mínima opinión de un servidor, me envían largo post o email o copy paste de ensayo donde me dicen porqué estoy tan equivocado jaja, ¡ni yo me doy tanta importancia, chavales, no seas histéricas!—, va, pues: si alguien lleva dos años escribiendo posts en su blog o reseñas en revistas, una de dos, o que ya acepte que esa será su gran contribución a la vida, es decir, ninguna [¡pero yo soy un chingón, no olviden que no escribo para mis contemporáneos, y el ego apenas me cabe en la joroba! (hablando de vidas patéticas, hoy tenemos a un ganador)], o que tenga un poco de decencia y ya acepte que para escritor no pudo y que haga lo que hasta hace un lustro hacían ese tipo de fracasados y resentidos [que es lo mismo que hago ahora yo, sólo que yo sí tengo coartada, o al menos me la fabrico, ustedes búsquense otra, fucking losers (O sea, hit the road, fucking losers!)]. Se volvían lectores y se quedaban callados. Chaidez me preguntó hace poco, en un concierto, qué pensaba de los blogueros. Le respondí, pero ahora lo sintetizo: los blogueros, en su 97%, son mediocres [menos yo, porque yo desprecio a todo mundo menos a mí mismo, yo sí son un chingón y medio (La coartada perfecta, desprecio a todos y los culpables son los demás, Somebody help me!)]. Si no existiera el blog no supiéramos nada de ellos [¡¿A poco!? No mamen, llamen a los de La Jornada o de perdis a Ciro Gómez Leyva. Un rebelde de a de veras (¿no saben que está de moda ser RBD?)]. Para mí esa es la prueba de fuego [¡yo predico con el ejemplo, hijos de su tiznada madre, porque ni nombre tengo! (¡No mamen! No cualquiera pasa esta prueba de fuego)]. Si eres un bloguero y la única razón por la que otros saben de ti, es por tu blog, eres un perdedor [yo no soy un perdedor porque yo desprecio a mis contemporáneos, yo soy un chingón de no mamar, y mi caso es distinto. Quien no esté conmigo está contra mí. (Quien desee un poco de posterirdad, sólo fórmese por detroit para que le toque lo suyo)]. Ponte a hacer libros, cabrón, o canciones o guiones [o de perdida una chaira]. Exclusivamente bloguear es una putería.

¿Cómo les quedó el ojo? El resto del blog es similar, es decir, una cortina de humo, una coartada para ocultar que no se tiene absolutamente nada que decir. Y eso que me recomendaron ampliamente este blog, y resultó una pendejada hipersolemne. Pero eso sí, a cada rato lo traiciona el inconsciente, creyendo que Tijuana es casi casi el paraíso, y que su nombre es el ideal para que triunfe una tortería. ¡No mamen, qué visión empresarial! Si necesito de un asesor en negocios, sin duda será este cabrón en quien piense. Con esas ideas, ¡no sé cómo es que Tijuana no ha desbancado a Nueva York o a París!

Regresando al tema de la mamonería de la literatura, éste es un clarísimo ejemplo de cómo esa calaña de escritorzuelos (algunos con más suerte que otros) a la que me referí al principio han hecho estación entre nosotros, y sólo porque la mediocridad de nuestro medio es tan grande. En lo que dice este tipo no hay el menor asomo de honestidad literaria ni intelectual, sólo un sórdido arrastrarse para ver qué encuentra (Schopenhauer o Benjamin en el post que comento) y desde un cómodo parapeto apropiárselo. Eso, cuando hay algo que decir. Cuando no, pues nomás se van hilando pendejada tras pendejada hasta que la madrugada nos alcance, como parece sucederle a la mayoría de los blogueros.

Bueno. Iba a hablar también de la otra plaga que nos asola, la de los escritores comprometidos, y lo hago porque el otro blog que me recomendó mi dilecto amigo, alumno y colega ya mencionado antes, según esto era la neta del planeta. Y no lo es. De hecho pertenece a esta otra categoría que a mí verdaderamente me da asco, me caga y aborrezco: el escritor comprometido. No se trata sino de otro caso más de hipocresía burguesa y sentimientos de culpa. Casi me vomito al asomarme por segunda ocasión a este blog. La primera vez no recuerdo qué mamada del zapatismo traía, y en esta ocasión trae un post sobre Lydia Cacho, la periodista a la que el Poder Judicial quiere chingar sólo porque osó denunciar públicamente las chingaderas de nuestros políticos y empresaurios. No estoy en contra de la solidaridad manifestada por el autor del blog http://www.atari2600.blogspot.com/. Lo que me caga es el tufillo rancio de izquierda que todo el blog despide hediondamente. Escribí jediondamente, y el word me lo cambió. Como sea, este blog tiene puras pendejadas quezque solidarias sobre asuntos políticamente correctos, como la muerte de no sé qué pendeja del EZLN. ¿A quién chingados le importa la muerte de semejante pendeja? ¿Como qué hizo que valiera la pena ser recordado y rememorado de aquí a la eternidad? Yo les digo: ¡Absolutamente nada!

No voy a decir más, salvo esto: la solidaridad humana está bien, pero todo lo que huela a izquierda, a compromiso social, me caga. No lo soporto. Y más cuando sirve de coartada para el ego hipócrita, como es este caso. Todo esto es mamonería literaria. Yo prefiero asomarme a http://elhuevo.blogspot.com/ o mejor todavía, a http://pincheschinos.blogspot.com/, la enciclopedia en línea de la piratería china.

En fin, si alguien aún no cacha a qué me refiero con la mamonería de la literatura, sólo necesita asomarse a los dos blogs antes mencionados para averiguarlo. Si descubre que le agradan, pues a atascarse ora que hay lodo. Yo paso sin ver. Ya me quitaron las ganas de hablar de Mozart. Lo hago en otra ocasión.

domingo, enero 15, 2006

Un recado weberiano a los marxistas

Me referí en un post previo a este asunto de la seriedad de la literatura. Pero esto es muy general, suena a terminología médica o algo así. Algo similar se puede decir de eso que llamamos lo esencial; por eso quizá convenga hablar en términos un poco más cercanos, que no sé si precisos. Los diversos comentarios que aquí y allá han dejado algunos cero lectores que amablemente se han molestado en leer lo que aquí se publica, indica que hay a quienes parece importarles estos asuntos tan poco relevantes para la vida o el tejido social de nuestros días.
Naturalmente, es curioso que varios de esos lectores pertenezcan al gremio editorial, y no exactamente al de los creadores (aunque sé que hay algunos colegas de ese gremio que me leen aunque no dejen mensajes). Es decir, son personas del mundo de la cultura, que es como decir el mundo del entretenimiento, y no al del arte. Ello, por supuesto, no descalifica sus opiniones, pero sí los coloca en el peligroso terreno de las buenas intenciones, de los deseos frustrados. Parece fácil hablar del mundo del arte desde afuera, desde la lectura de Pérez Reverte; es fácil hablar de pasiones literarias cuando no se tiene un compromiso con lo esencial, y en ese sentido lo esencial podría ser, y perdón por usar la primera persona del singular, la relación con la palabra, la relación carnal, directa, con ella. No con las ideas, no con el mundo de las personas siquiera, con las ideologías; no con ese orbe de productos mercantiles llamados libros que frustra a tantos que soñaron con ser escritores. Pero aquí también hay algo que no se debe pasar por alto: cualquiera puede escribir, y ese sólo hecho lo convierte en escritor, sin importar la calidad o profundidad de lo escrito, sin importar, siquiera, la posibilidad de ver publicado lo escrito. Pero ser autor es otro asunto. Para serlo, hay que ganarse el título. Es lo mismo a lo que me referí al mencionar la tesis de Benn respecto a que no se nace genio, sino se deviene. No se nace autor, sino se deviene autor. Escritor lo puede ser cualquiera.
Tiene razón Daniel Espartaco (aunque su comentario quedó en un post que no tenía nada que ver con estos temas, algo que pienso arreglar pronto) cuando señala que tal vez lo ideal consista en "ser un buen escritor menor" y "en la posibilidad de escribir un buen libro, de decir algunas cosas, de ser coherente, honesto". Eso es lo que llamo una relación primaria con la palabra. No la aspiración a pagar las cuentas con lo que se escribe, no a ganar becas o premios o a publicar, sino simplemente a ser coherente. ¿Se puede ser más claro? No lo creo. Por supuesto, esa relación primaria con la palabra es el principio, pero no lo es todo. Espartaco nos recuerda que el artista no trabaja solo, pero habría que recordar que una cosa es el hombre, y otra la palabra, el pensamiento, la obra.
Nuestra relación, a la postre, es siempre con ella: con la palabra, con la obra. Ésa es mi opinión, ésa mi postura en relación con la literatura. Mi definición de ella no puede ser más restrictiva. La razón de ello está en el hecho de que la mayoría suele definirla de manera tan extensiva que termina por no significar absolutamente nada, o por referirse a asuntos o ámbitos que tienen tan poco que ver con la literatura que en los hechos no son literatura. Por eso Borges se refería a Quevedo como "una extensa literatura", justamente para evitar esa extrapolación abusiva y absurda de referirse a los autores, a los personajes, a los libros, a las ediciones, a todo ese fetichismo cultivado por los lectores, por los editores, a todo eso que según Espartaco hace la literatura. Nada de eso hace la literatura. Todo eso es posterior a la literatura, a la creación de la literatura.
No basta la literatura, o el arte, para cambiar el mundo. Cualquier marxista que piense eso es un optimista desenfrenado. Y sabemos que Marx lo era, pues pensaba que se podía cambiar el mundo. Pero Weber no lo era, y sabemos quién tuvo al final razón, de quién ha sido más difícil colgarse y manipular sus ideas en beneficio propio. Nadie ha muerto por causa de Weber. Nadie ha sido oprimido por sus ideas o lo ha sido en nombre suyo. Por eso mi actitud es aún más humilde, más hipócritamente humilde tal vez, que la de Espartaco. Sólo deseo que la palabra brote con la menor intervención posible mía, que florezca en medio de la ignominia. Ni siquiera aspiro a la gloria o a la honestidad intelectual de ponerme epítetos. Sí sé qué se puede lograr cuando la palabra surge y se despliega en la pantalla de la computadora, cuando trabajo para ella y no para mí, no para otros.
Ésa es la relación que trato de tener con la literatura. Ésa es la que me gustaría hubiera más. Pero yo, igual que Weber, nunca he sido optimista. Eso se lo dejo a los marxistas.

viernes, enero 06, 2006

Seriedad de la literatura

Mis cero lectores deben saber que recibí un generoso y amplio comentario al post previo sobre la seriedad de la literatura. La atención y extensión del comentario hecho por Enrique M. Limón, a quien no conozco, amerita una nueva reflexión no sólo sobre lo dicho en ese post, sino en lo que el propio Enrique M. Limón señala.

En efecto, la literatura es un asunto muy serio, pero de las palabras de Enrique M. Limón se desprende un aroma de terrible decepción; más aún, puedo imaginarme a M. Limón como una suerte de Moisés, que ha visto la Tierra Prometida, pero nunca pudo llegar a ella. ¿Tiene razón para estar desilusionado del medio literario? ¡Claro! El medio literario es una mierda, pero de allí no se puede colegir que la literatura “es una mercancía más”. No, la literatura no es una mercancía: los libros sí. Para mí resulta desalentador entrar a una librería y descubrir que, pese a la enorme cantidad de novedades que atestan, atiborran los estantes, casi no hay títulos que me entusiasmen o me lleven a comprar. Prefiero dirigirme al área de música y ver qué novedades hay. Siempre hallo grabaciones que me entusiasman y me llevan a seguir por ese camino.

No sé si haya que lamentar que Enrique M. Limón haya tenido que posponer, es decir en la práctica cancelar, su vocación creativa en aras de vivir, de ganarse el pan. Pero creo que en su reflexión se mezclan diversos aspectos que no necesariamente están relacionados con la literatura. Corregir libros para otros escritores menos talentosos, a veces francamente mediocres e ignorantes es una prueba de la que difícilmente se sale limpio. Ya lo viví cuando trabajé como corrector en el desaparecido suplemento Sábado del desaparecido unomásuno. Pero eso sólo me sirvió para ser más riguroso, aunque sea sólo un poco más riguroso, con mi propio trabajo.

Vivir en la periferia, o en los sótanos (a veces literalmente), del mundo literario no es óbice para renunciar a la escritura. Y es cierto lo que dice M. Limón. Siempre los escritores más importantes son los cuates de quien afirma que hay una nueva generación o blablablá. Basta revisar el post que escribíu hace poco sobre la antología malaca de poetas peruanos preparada por Julio Trujillo para comprobar que eso es cierto. Pero si tal situación fuese cierta, entonces jamás habrían existido un Fernando Pessoa o un Franz Kafka. El primero, un burócrata de segunda categoría, el segundo un abogado que redactaba informes sobre trabajadores lastimados en una empresa de tercera. Podría citar más ejemplos, pero, ¿para qué?

Sí, es triste escuchar a alguien que parece haber perdido la fe en la literatura, o en el arte. ¿En qué consiste la suerte literaria, la consagración? No lo sé. Puedo repetir lo que mi más venerable amistad literaria, Gottfried Benn, escribió: no se nace genio, sino que se deviene genio. ¿Qué significa esto? Por ejemplo, Mozart no nació ni fue siempre un genio. Primero fue un niño prodigio, después un virtuoso, y sólo póstumamente fue un genio. Algunas de sus óperas fueron un fracaso espantoso en su época. Según Mozart, parisinos y vieneses eran unos cretinos, a quienes era fácil complacer. Prefería a los praguenses, donde su música era mejor apreciada. Pero Mozart, en su etapa de madurez, era un genio consumado que sólo necesitaba ser reconocido como tal. Sabemos que fue Haydn quien primero lo reconoció como tal cuando le dijo que él haría olvidar a todos los contemporáneos. Y salvo el propio Haydn, a quien se le aprecia aún hoy, no se equivocó. Mozart era un genio tal, que cuando concluyó de escribir sus dos últimas sinfonías las guardó inmediatamente en un cajón de su escritorio. ¿Por qué lo hizo? No lo sé. Tal vez sabía que el público no iba a responder como él quería. No lo sé. Prefiero no especular.

Pero el caso de Mozart me es útil, porque representa justamente lo que quiero decirle a Enrique M. Limón. Porque además, él no es el primero al que le escucho hablar de la literatura como de una mercancía, como de algo que es una mamada, o algo por el estilo. Otro amigo, para el que trabajé en una editorial, me platicaba más o menos lo mismo que M. Limón, pero en otro tono. Cuando él evaluó que como escritor sólo sería uno de media tabla para abajo, decidió abandonar la literatura. El problema, naturalmente, es que casi todos los escritores vivos son escritores de media tabla, que temen irse a segunda división. Ya no hay escritores de primera división. Ni narradores ni mucho menos poetas. Pero el punto, por supuesto, no es ése. ¿Por qué hay ese tono de abierta desolación en las palabras de M. Limón, que por otro lado deben de ser el eco de una enorme cantidad de otros que, igual que él, deambulan con sueños destrozados o incumplidos en la espalda? Creo que por una idea distorsionada de la literatura.

En efecto. La literatura es un asunto de enorme seriedad. Pero vivir de corrector tiene muy poco que ver con la literatura, con la creación, y tiene como precio justamente el perder la fe, el verse reducido a un despojo del mundo literario. Pero mundo literario, vida literaria, becas, ediciones, correcciones, incluso publicaciones, premios, mesas de novedades, reseñas, éxito, ventas, entrevistas, tienen muy poco, por no decir nada, que ver con la literatura. Benn distinguía entre el hombre de cultura y el hombre del arte. La mayoría, todos los antes mencionados, pertenece a la primera clase. Muy pocos a la segunda. ¿Qué significa o cómo se pertenece a la segunda? Pues creo que es una actitud hacia las letras, hacia las palabras, y eso tiene muy poco que ver incluso con la gramática. El testimonio de M. Limón de aquel premio al cual él asiste a GS (¿Gustavo Sanz? No importa): “En dos horas “revisamos” 50 trabajos y el asunto concluyó con eso que en los concursos llaman ‘desierto’”, sólo apunta en la dirección de lo que vengo diciendo: esto no tiene nada que ver con la literatura: ni los premios, ni los concursantes, ni la forma superficial y apresurada con que GS decidió salir del paso de un encargo.

Es triste escuchar o leer las palabras de M. Limón, y me resulta imposible saber si tenía o tuvo talento, o si pudo haber sido un escritor brillante o de talento. No sé qué esperaba M. Limón de la literatura, pero evidentemente no lo que ésta le ha dado. Y es que creo que si se parte de supuestos erróneos, sin duda se llegará a un sitio equivocado. ¿Por qué pospuso M. Limón su vocación en lugar de publicar en revistas, suplementos, y por allí seguirse? Digo, es una pregunta retórica. No importa la respuesta. Lo que importan son los hechos. La apenas disimulada amargura o desilusión de M. Limón: “Ya no puedes leer nada, sin a la vez juzgarlo desde tu arsenal de remedios contra los errores”, es terrible, pero es una realidad.

No puedo sino hablar en primera persona: cuando hablo de seriedad de la literatura me refiero, oscuramente, a acercarse a una tradición, sentirse parte de una escuela o un grupo, no de un grupo de cuates, o cotlapaches; una escuela estética, una tradición a la cual me sumo y con la cual me identifico. Esto no tiene nada que ver, lo vuelvo a decir, con el éxito literario, llámese reconocimiento, popularidad, publicación incluso, etcétera. Es una relación íntima, casi privada, con la palabra (o con el color, con la forma, con el material: el sonido, etcétera). Claro, ¡todo artista tiene una relación de este tipo con su material particular! Sí, pero en los resultados está la forma de juzgar esa relación. Y cada quien también busca algo distinto, según se trate de un lector sin relación alguna con artistas, o un lector que alguna vez tuvo aspiraciones literarias, o un escrtitor en ciernes, o uno consagrado, o uno privado.

El testimonio de M. Limón me recuerda a esos músicos de la OSN o de la OFUNAM que cuando son estudiantes están llenos de vigor y entusiasmo con su instrumento, pero una vez que entran al mundo laboral profesional se vuelven burócratas preocupados más por cumplir su horario que en ejecutar bien a Mozart o a Brahms. Por eso es que Eduardo Mata salió huyendo de México, porque no había manera de meter en cintura a los músicos de la OFUNAM. Y el testimonio de M. Limón está en ese talante. ¿Por qué estos músicos son burócratas y no les interesa un comino que se escuche soberanamente bien la música? Porque nadie les hace sentir que pertenecen a una tradición, porque no les dicen que eso que tocan es su patrimonio espiritual. Por eso tocan con una hueva que apenas se disimula.

En este caso, en el de las ilusiones perdidas, es evidente que nos hallamos ante un efecto similar. Ganarse la vida sin haber nunca separado ambos orbes, el privado de la creación, y el público de trabajar en algo, conducen justamente a esa desilusión y amargura hacia ese orbe extraño que M. Limón llama literatura.

No, la literatura no es una mercancía más. Los libros, las publicaciones, las novedades editoriales, la mezquindad de los editores, no tienen nada que ver con la literatura. A veces ni los escritores tienen que ver con la literatura. Ricardo Garibay llamó hace más de 20 años a las mesas de novedades, “el mar de la ignominia”. ¡Cuánta razón tenía! Pero de ello no se colige una actitud trágica hacia la literatura.

No puedo, ni pretendo, darle consejos a M. Limón, ni a nadie más, sobre qué pudo haber hecho o qué podría hacer para recuperar el tiempo pasado, porque el pasado queda irremediablemente atrás. Tampoco puedo devolverle la fe o la esperanza, si es que la ha perdido o es sólo una interpretación mía. Sólo puedo decir que la literatura es un asunto serio. La literatura entendida como creación (y ¿de qué otra forma si no de ésa debe ser entendida?), no como todo lo adyacente ya mencionado precedentemente.

La seriedad de la literatura es más difícil de compartir que la mamonería, porque la seriedad es un asunto interior, una relación casi carnal, erótica, con la palabra. La mamonería está a la vista de todos: en los ensayos o en las entrevistas, en el salir en la tele y dar una opinión sobre Acteal o sobre lo que sea. Eso no es literatura, aunque salga de la boca o la pluma de un escritor. Ya lo dijo Cyrill Conolly: “Cuantos más libros leemos más nos percatamos que la única razón para tomar la pluma y escribir es la de crear una obra maestra, y ninguna otra razón vale. Toda incursión en el periodismo o el mundo cultural [agrego, editorial], por muy gloriosa que sea, sólo desviará al autor de esta premisa” (cito de memoria el primer párrafo de La tumba sin sosiego). Es verdad.

La seriedad de la literatura a la que me refiero es ésa. La privada, la que va cultivando la palabra como se cultiva una perla, con paciencia, con esmero. Las prisas o una idea o expectativas equivocadas desviarán a quien sea de lo que busca, si es que sabe lo que busca.

“Las horas-nalga y las numerosas ejecuciones que inviertes en el trabajo de reparación editorial, generan currículum, y éste, combinado con las múltiples relaciones que estableces en el mundo de las publicaciones, tarde o temprano te conducen a un primer pedido formal para el escritor que eres. Una oportunidad para demostrarle al mundo que ese tipo que utiliza cualquier espacio del día –especialmente las noches y madrugadas– para escribir “la literatura propia”, ya tiene la experiencia necesaria y suficiente para acarrear billetes a las arcas de una casa editorial o, al menos, sacar de un apuro a algún funcionario público. Si para entonces ya publicaste uno o más libros –aunque tú mismo hayas aportado el dinero para tus “ediciones de autor”–, será mayor la probabilidad de que te ofrezcan una suma que hará felices a tu casero y otros acreedores. Escribir por encargo te conduce a un universo que no es paralelo sino divergente, y el punto de convergencia es simplemente el de la necesidad que te lleva a decir que sí, que tú puedes con cualesquier temas porque posees la técnica. Tus poemas, cuentos, novelas y ensayos podrán esperar por un mejor momento, más sosegado y propicio. El billete manda.”

Esto sólo demuestra una idea equivocada de la literatura entendida como creación. La literatura no tiene que ver con nada de lo que menciona M. Limón. La literatura no sirve “para acarrear billetes a las arcas de una casa editorial o, al menos, sacar de un apuro a algún funcionario público”. Tristemente no sirve para eso. Ni siquiera para eso que algunos piensan es cambiar el mundo, eso que algunos llaman literatura comprometida. That’s bulshit. Si el billete manda, entonces estamos hablando de otra cosa, no de literatura, no de arte, no de creación. ¿Que el artista debe vivir de su trabajo? En un mundo ideal, sí, pero no en éste. Por eso decía que la creación es un asunto carnal, y por tanto privado: obsceno, en el sentido etimológico de la palabra, fuera de la vista de los demás. ¿Seriedad de la literatura? Sí, seriedad de la literatura. Pero de la literatura en verdad, no de todo el oropel que la rodea, que desvía la atención de eso que a falta de una mejor denominación llamamos lo esencial. Y tiene razón M. Limón al final de su generoso y extenso comentario cuando se refiere al reconocimiento. ¡Pero ojo! El reconocimiento es para la literatura, no para el autor. Por eso Borges decía de Quevedo que se trataba más bien de una extensa literatura. Y yo por mi parte, en un ensayo sobre Attila József (que pueden consultar en la revista electrónica México Volitivo, en el enlace siguiente: http://mexicovolitivo.com/2003/Octubre/amor.html), escribí que “La poesía no fue suficiente para salvarlo, pese a todo lo que luchó y escribió”, y es verdad. Lo mismo escribí al referirme a Georg Trakl.

¿Seriedad de la literatura? Sí, seriedad de la literatura, pero sólo de ella, de su concepción y creación. Todo lo demás es lo de menos, aunque de eso se viva.