sábado, marzo 29, 2008

Clásicos de la ópera. 400 años

Mis estimados cero lectores, acaba de aparecer en los puestos de periódicos una nueva colección semanal de CDs llamada Los clásicos de la ópera. 400 años. Se trata de una serie de 25 CDs dobles muy bien editada, en un formato un poco extraño para colocarla en nuestra fonoteca, pero muy agradable a la vista, con un diseño gráfico muy moderno y alejado de acartonamientos y estilos estáticos, que recuerda un poco el trabajo gráfico de los libros infantiles tan en boga en los últimos años. Antes de comentar lo que me parece esta colección, les reproduzco verbatim las palabras de presentación de la colección.
Los 400 años de la ópera
Charles H. Oppenheimer
Le dicen "el espectáculo sin límites" porque la ópera conjuga canto y música orquestal, drama y ballet en un solo género híbrido. Desde sus inicios, hace ya más de 400 años, los miembros de la renacentista "camerata fiorentina" buscaron recrear lo que ellos consideraban el auténtico teatro griego de la antigüedad, pero en el proceso crearon un nuevo género.
Si bien la primera opera in musica de la historia fue Dafne de Jacopo Peri, estrenada en Florencia en 1597, no cabe duda que el primer gran compositor orgánico de ópera fue Claudio Monteverdi. Su primera ópera, Orfeo, de 1607, acaba de cumplir 400 años desde su estreno en Mantua.
La colección que ahora presentamos reúne 25 de las óperas más emblemáticas de los compositores más importantes de la historia de la música; estas obras trascienden épocas y fronteras, y son muestra de la vasta riqueza estilística e interpretativa que ha caracterizado a la ópera desde sus orígenes más remotos, y que --lejos de convertirla en pieza de museo-- la mantiene vigente todavía hoy, en pleno siglo XXI.
Cada volumen de esta colección incluye, desde luego, los discos compactos del título seleccionado. Se ha optado, en todos los casos, por reproducir versiones remasterizadas de grabaciones históricas especialmente seleccionadas por la relevancia del elenco.
Además, la colección ofrece una detallada Historia de la ópera en 25 capítulos, publicándose uno por cada título; así como un ensayo específico sobre el compositor y la obra en cuestión; el libreto de la ópera en su idioma original y en español; y una sinopsis del argumento.
Este fascículo coleccionable incluye, también, un índice de los ensayos históricos y operísticos contenidos en cada volumen para su rápida consulta, un ensayo sobre Los orígenes de la ópera en México, y un resumen de las 25 óperas que conforman Los clásicos de la ópera. 400 años.
Estamos convencidos de que esta obra [más bien colección] debe formar parte de la discoteca tanto de principiantes como de conocedores, pues estamos seguros que les proporcionará muchas horas de placer escuchando y leyendo sobre algunas de las óperas más queridas de todos los tiempos.
Pues bien, hasta aquí el texto de presentación de la colección. Algunos de ustedes recordarán que hace tiempo hice una amplia reseña de una colección llamada Obras maestras de la música clásica, que empezó con sinfonías de Mozart por la orquesta Anima Eterna bajo la dirección de Jos van Immerseel (una grabación e interpretación magníficas). Pues se trata de un proyecto similar, de calidad musical similar, y aunque la presentación no me hace extremadamente feliz, creo que a cualquiera que vea la colección le llamará la atención, como ya mencioné, el diseño un tanto alejado de los convencionalismos y un poco más cercano al cómic o a ciertos libros infantiles, que le da una presencia un tanto fresca y novedosa.
Y en efecto, creo que se trata de una muy buena oportunidad para acercarse a la ópera para muchos de ustedes, mis estimados cero lectores, que probablemente ni por equivocación entrarían a una tienda de discos a buscar qué nuevas o viejas grabaciones de ópera haya. No sé si esta colección se irá a distribuir en todo el país (algo que sinceramente dudo) o sólo, como usualmente sucede, en la capital, pero en cualquier caso, se trata de una magnífica oportunidad de acercarse a algunas de las óperas más representativas de eso que llamamos un poco autosuficientemente Historia. ¿Vale la pena adquirir esta colección? En la presentación ustedes se habrán percatado que dice que incluso los conocedores hallarán en ella material de valor. Es probable que sí, hasta ellos encuentren grabaciones que tal vez de otra manera no hallarían. Sólo unos ejemplos de lo que, por ejemplo, a mí en lo particular más me atrae:
Orfeo, de Claudio Monteverdi, con el Ensemble La Venexiana (la grabación original está en la disquera española Glossa, pero es probable que sea un tanto difícil de hallar en México); Orfeo y Eurídice, de Gluck, con el Collegium Vocales de Gante y La Petite Bande, bajo la segura e indudablemente brillante dirección de Sigiswald Kuijken (grabación original en Accent, igualmente difícil si no es que prácticamente imposible de conseguir en estas tierras). Señalo estas dos óperas, que se parecen por el título sólo por una enorme casualidad, porque son las úncas dos que están interpretadas por orquestas que tocan con instrumentos históricos¨. No significa, por supuesto, que el resto de las grabaciones sean despreciable. De ninguna manera, sólo señalo mi interés (o desviación, si se quiere) con respecto a los intérpretes.
Como sea, me parece que vale mucho la pena que ustedes se hagan de un pequeño espacio en su presupuesto, si sus ingresos y su ubicación geográfica se los permite. Por supuesto, hay algunas cuestiones que debo señalar, a la luz de los 25 títulos de la colección.
Lo primero es que se trata de una colección absolutamente eurocentrista, con un criterio pérfidamente conservador, que ve la ópera como un fenómeno estático, sin consecuencias históricas, y sin conexiones con la vida diaria. Basta con leer el ensayo sobre los orígenes de la ópera en esta primera entrega (Aida, de Verdi) para percatarse de que la aparición del Orfeo de Monteverdi es simplemente un suceso en una línea de tiempo, en donde las intrigas políticas de la época, por un lado, y la inteligencia política y económica, además del genio musical de Monteverdi, por el otro, simplemente no existen. El contexto histórico se resume a un asunto de apariciones en una línea de tiempo, donde los fenómenos estéticos aparecen sin ninguna relación con los porblemas políticos, sociales y morales de la época. Esto se desprende de la apretada relación sobre los orígenes de la ópera, tal y como aparecen descritos en el primer fascículo. Ello da pie para especular sobre el desarrollo del resto de la serie, y anticipar cómo se presentará.
Este aspecto específicamente conservador me parece, por otro lado, fácilmente explicable, desde el hecho de que estamos hablando de un producto eminentemente comercial. Lo comercial no invalida la calidad del material discográfico a presentarse cada semana. Pero lo que sí es grave es que la colección se intitula LOS CLÁSICOS DE LA ÓPERA. 400 AÑOS. Si revisamos las fechas de las 25 óperas elegidas para esta colección, descubrimos con tristeza que esos 400 años no son tales, sino 300. Véase si no: la más antigua ópera elegida es, naturalmente, el Orfeo, de Monteverdi, que se estrenó en 1607; la más cercana a nosotros es Salomé, de Richard Strauss, estrenada en 1905. No sé ustedes, mis cero lectores, pero a menos que hayan cambiado las reglas de la artitmética mientras dormía, entre 1607 y 1907 no hay 400 años, sino 300.
Podría pensarse que los ensayos de la Historia de la ópera que acompañarán los discos tratarían de abarcar los temas del periodo histórico a que cada ópera pertenece, pero en realidad tales ensayos están totalmente desvinculados de cada disco. Por su parte, por las palabras de presentación, sabemos que cada CD trae un ensayo sobre la ópera que traiga cada entrega. Pero la vinculación entre la Historia de la ópera y los discos me parece inexistente, habida cuenta que todo un siglo completo, el XX, ¡simplemente no existe en la colección! Al observar el índice de los ensayos de esta Historia de la ópera, nos percatamos que incluso al abarcar el siglo XX la visión no deja de ser conservadora. Por ejemplo, en las entregas 24 y 25 se aborda todo el siglo XX. Si la extensión de los ensayos va a ser la misma del de esta primera entrega, 4 páginas, significa que todo un siglo, riquísimo en propuestas, sólo merece 8 páginas, mientras que los dos siglos precedentes (incluso el previo al siglo de Monteverdi) merecen 92 páginas. Eso me parece una desproporción monstruosa (si al pasado nos remitimos, tampoco está incluido el más emocionante descubrimiento de la ópera barroca italiana: Antonio Vivaldi). Más aún si consideramos que, por el índice de contenidos, no aparecen mencionados siquiera Boulez, Stockhausen, Berio, ni la escuela minimalista estadounidense, ni otros compositores que sería necio enlistar. Y hay otra ausencia lamentabilísima. No hay una sola mujer compositora incluida en la colección. Los ensayos sobre el siglo XX paracen más bien escritos como un agregado, y no como un firme deseo de quen la gente pueda entender la ópera en el pasado siglo. A esto hay que agregar la ausencia de al menos un disco (lo cual sería absolutamente insuficiente) que ofreciera una panorámica de la ópera en el pasado siglo.
Claro, tratándose de un producto a venderse, seguramente los editores pensaron que la gente no se interesaría por escuchar una ópera como Wozzek, de Webern (que tampoco está mencionado en el índice, aunque sí Berg y Schoenberg), o Psi selon pli de Boulez (aunque no se trata strictu sensu de una ópera), u Opera de Berio, o Le Grand Macabre, de Ligeti, o Nixon in China de John Adams, o La Belle et La Bête, de Philipp Glass, o La ópera de los tres chelines, de Kurt Weill, o Matías el pintor, de Paul Hindemith, o Boulevar Solitude, de Hans Werner Henze, o Santa María de Egipto, de John Tavener, o Taverner, de Alexsander Goehr, o Melusina, de Aribert Reimann, o Intolerancia, de Luigi Nono, o cualquier otra que siendo representativa de alguna de las muchas escuelas o tendencias del siglo XX, no lo retrata en exclusiva. Ninguna de estas obras o compositores aparecen siquiera mencionados. Es decir, el siglo XX produjo casi tantas óperas que los pasados dos siglos. Y prácticamente todas están aún en espera de ser descubiertas por el mismo público que no se cansa de oír el mismo conjunto cerrado de óperas que, por ejemplo, la Compañía Nacional de Ópera de México no se cansa de destrozar cada temporada.
A esto me refiero con la perspectiva conservadora, estática y ahistórica, de esta colección. Pero esto es una observación particular mía. ¿Singifica que ustedes, mis estimadois cero lectores, deben privarse por ello de esta colección? No, de ninguna manera. Hago esta observación porque me parece que es importante que ustedes tengan una idea, así sea limitada y en extremo breve, de lo que no deben omitir en su audición. Es decir, no convertirse en escuchas pasivos de una obra musical, cualquiera que sea ésta.
Reitero, salvo la observación hecha sobre esta colección, que deja de lado todo un siglo entero al cual ustedes no van a poder juzgar, se trata de una colección digna de estar en sus fonotecas, y una muy buena forma de empezar a acercarse a este género que por su misma naturaleza es realmente complejo y difícil. Así, pues, qué están esperando, vayan a su puesto de periódicos más cercano, o predilecto, y háganse de esta colección. No se van a arrepentir.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con usted... y lamentablemente acá en León me quede con las ganas de obtener Salome, justamente como dice usted... de la colección la ópera mas cercana a nuestro 2009... si quiera agregar un Moisés y Aron o un Wozzeck para darle al público una idea del lenguaje no tonal...

Saludos
El CERO

Alejandro dijo...

Acá en Chile también apareció esta colección, pero 'resumida', pues sólo incluyó 14 títulos, dejando fuera obras magistrales y dejándome algo 'frustrado' por ello.
Por efectos de condensar al mínimo la obra, se perdió mucho de la coherencia del ensayo sobre la historia de la ópera y se acentuó de sobremanera la la poca relación entre el periódo que se registraba en él y con la ópera que se exponía en cada tomo.
Según pude constatar por amigos míos en Madrid, allá la colección de compuso de 37 (¿O eran 39?) óperas; quizás allí hubo más relación entre esayo y obra publicada, así como también un tratamiento más completo de cada uno de los periódos, autores y estilos.

Saludos.
Alejandro.

Mistico dijo...

Mi querido José Manuel. Tienes mucha razón en lo que dices, a mi juicio y en mi gran ignorancia creo que las óperas que tu comentas las del siglo XX no se les ha dado la importancia o el peso que se merecen. Estoy convencido que estas obras que están presentando aquí son algunas de las "más representativas" pero dejan fuera a otras que pudieran figurar de la misma manera y en la cronología que tu mencionas.

Tengo la mayoría de los títulos me falta el primero (La Traviata) cabe señalar que yo vivo aquí en México y si alguien sabe de la editorial para acercarme y tratar de adquirirlo , estaré muy agradecido. También he observado que dependiendo la región cambian los títulos y el orden como dice Alejandro.

Les envío un abrazo

Anónimo dijo...

Chequen la siguiente página www.libermexico.com, es una tienda electronica en Mérida donde ofrecen la coleccion completita a muy buen precio y la envían sin costo a toda la república. Escribí y me informaron que tienen promoción de 25% de descuento sobre el precio... buena oportunidad, más barato que en el puesto de periódicos y en la puerta de tu casa.. así que no hay pretextos de que la cultura no está al alcance..muy pero mmuy buena obra para los que nos iniciamos en el mundo de la ópera

Anónimo dijo...

Felicidades por el blog y sus comentarios interesantes. y bueno, para mí sería de gran importancia conseguir también LA TRAVIATA es única que me falta, si de verdad alguien me pudiera decir algo donde conseguirla, hago lo que sea para conseguir esta obra. Vivo en el Distrito Federal y es de un gran valor sentimental contar con esta obra, de verdad se los agradezco mucho, me urge conseguirla por favor!!! mil gracias,

José Manuel Recillas dijo...

La Traviata está para descarga en el blog de mi fonoteca, desde hace un año. No es la versipon de esta colección, sino una en vivo en Bellas Artes con María Callas, ni más ni menos. Si te sirve, ya sabes dónde la puedes encontrar.

José Miguel dijo...

Felicidades por este blog. No suelo participar en este tipo de foros, pero éste me pareció muy interesante. Yo adquirí algunos números de esta colección pero desafortunadamente no supe desde el principio sobre su existencia, así que la primera que adquirí fue La Gioconda, es decir que ya había dejado pasar varias. De las que pude adquirir, sin duda la que más he disfrutado fue Tosca en la versión definitiva de Maria Callas y Di Stefano. ¿Usted qué opina? ¿Cuáles fueron los primeros números? ¿Sabe si hay alguna manera de conseguir las primeras?

Anónimo dijo...

Yo tengo la Traviata de esta colección. Si a alguien le interesa escríbame: mrjimy_2000@yahoo.com.mx

Mario Mazzat dijo...

A alguien le sobrará alguna de mozzart de la colección????

Mario Mazzat dijo...

Mi correo es mariomazzat2@gmail.com