viernes, noviembre 14, 2008

Calígula lamenta la muerte de Incitatus

Mis estimados cero-lectores. Esta semana que concluye se efectuó en México un maratón de poesía dedicado a José Emilio Pacheco en Donceles 66, desde el 12 hasta el 14 de noviembre, con un listado de casi 150 poetas que leyeron sin descanso desde el mércoles 12, a las 14:00 horas locales , sin parar hasta el viernes. Algo impresionante. Toda clase de personas, poetas serios, poetas ocasionales, gente que no tiene otra oportunidad para exponer sus versos, se dieron cita para leerlos ante un público que siempre escuichó a cada lector con absoluto respeto y silencio. Algo en verdad nunca antes visto. ¿Se extrañó la presencia de poetas de renombre, ganadores de premios o becas del Conaculta? Honestamente, no lo sé. Yo creo que no. De nuevo, la mezquindad del medio literario para alternar con gente sin prestigio, representantes de comunidades indígenas leyendo en su propia lengua, amas de casa, señoras, señores, poetas jóvenes, y gente común y corriente, que lo único que deseaba era comparitr sus versos, no importa cuán bien o mal hechos estuvieran, cuán actuales o desfasados estuvieran, fue lo que importó. Yo estuve cerca de diez o doce horas entre el miércoles mismo y el jueves, y pude oír toda clase de versos, y no lo lamento. Dos veces leí poemas, tanto el miércoles como el jueves. Allí estrené formalmente los poemas antipatrióticos, algunos de los cuales que ya han podido leer en este espacio.
Les dejo este poema verdaderamente antipatriótico, dedicado a la muerte del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y a las palabras que el presidente Jelipe Cola de ratón le dedicó. El poema hizo soltar la carcajada a un par de personas cuando escucharon el título.
Sin más, les dejo este poema, Calígula lamenta la muerte de Incitatus:


CALÍGULA LAMENTA LA MUERTE DE INCITATUS

«No dirijáis vuestra mirada hacia el vacío
pues nada allí encontraréis que antes
no estuviese de una forma u otra.
Hacia el mañana promisorio ver
es lo que siempre en estos casos se hace
y es lo que a los pequeños les decimos
hacer deben para olvidar la vida
y lo que a diario acontece.

Pero a esos que en lo alto están
y aurigas del destino son, les toca,
como ahora, decir la apología
de quienes enaltecen el alto don
de hacer que la nación avance y brille
aunque en cenizas y pedazos quede
el glorioso sino que juntos consumíamos.

Y hubo muchos que el nombre mancharon
de Incitatus cuando él sólo mantuvo viva
una rica y fuerte tradición de servidores
de la Patria que desde los honorables
José Antonio López de Santa Anna
y José Yves Limantour
hasta nuestros días viva se mantiene
merced su elevado sacrificio y don de mando.
Que nadie dude de la casi beatitud
que a cada uno de sus actos impulso dio
porque Incitatus fue uno de mis más cercanos
colaboradores y uno de mis mejores
y más entrañables amigos, cuyo talento,
tacto y capacidad estratégica y de diálogo
permitió que la nación avanzara
y que hizo que el gobierno avanzara
en la persecución de sus objetivos
que son equivalentes a buscar
el vellocino de oro y el jardín de las Hespérides
para las futuras generaciones de patriotas
que un día esperan ver cumplido el augur
que sólo ahora se convierte en lema
milagroso que da sentido y gloria
a la labor de darle al buen gobierno
su verdadera dimensión de entrega
y arduo sacrificio no siempre comprendido
y que ahora conviene señalar
y cincelar en letras de oro
como aquello que mejor define lo que Incitatus
y tantos ignorados héroes patrios
se mueren, y a veces matan, por hacer
y sólo algunos como él lo logran: “Vivir mejor”.»

1 comentario:

El Toro de Barro dijo...

Me he reído muchísimo con este poema. Tienes ese don antiguo de hacer risa del espanto, que tan propio era de los poetas españoles del siglo de Oro. El tuyo es cuchillo de filo dorado...
Un admirador tuyo, desde España, con el billete a punto para ir a Veracruz...
Carlos